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    <title>Naukas</title>
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      <title>El lado oscuro del entrenamiento: la amenaza de los cansadores</title>
      <link>https://www.notodoesciencia.es/el-lado-oscuro-del-entrenamiento-la-amenaza-de-los-cansadores</link>
      <description>...</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         El lado oscuro del entrenamiento:
         &#xD;
  &lt;i&gt;&#xD;
    
          la amenaza de los cansadores
         &#xD;
  &lt;/i&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen+1-2181c5e6.png"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Desde hace decenios, los habitantes del planeta tierra han concebido el entrenamiento como una actividad beneficiosa en prácticamente casi cualquier circunstancia. Sin embargo, esta concepción que los terrícolas han poseído sobre el entrenamiento a lo largo del tiempo los ha llevado a ignorar los peligros que esta actividad puede acarrear en diversidad de ocasiones. Así pues, con estas, dígase que los especímenes del planeta color verdeazulado llevan décadas sumidos en la inopia, dado que ignoran desde lo más profundo de su ser que el entrenamiento en ocasiones puede albergar en su interior un lado oscuro que lo transfigura cual
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “licántropo en noche de plenilunio”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            en una actividad potencialmente peligrosa.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           En particular, esta barahúnda en la que se encuentran sumidos los terráqueos se remonta bastante tiempo atrás, más concretamente a un tiempo en el que el lado oscuro del entrenamiento se impuso de forma implacable al lado de la luz. Y es que, tras las Ciencias del Entrenamiento, al igual que en otros muchos campos científicos, se libran continuamente contiendas a sangre y fuego entre los defensores de la luz y la oscuridad… Mártires que defienden a capa y espada concepciones diametralmente opuestas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Por una parte, a un lado de la trinchera puede hallarse al grupo de los temidos Sith, personificaciones surgidas directamente del averno quienes disfrutan sobremanera imponiendo lobreguez y caos mediante la suplantación de la verdad a través de falsos saberes, acto el cual llevan a cabo empleando una de las armas más temibles conocidas hasta la fecha: la desinformación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Mientras, en el anverso de la moneda, en el bando antitético, nos encontramos con los Jedi, seres quienes imperecederamente se encuentran posicionados del lado de la luz… Y del lado de la luz, la única misión posible es entonar un
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Bella Ciao”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Esto es, ofrecer una resistencia que impida a los Sith sumir a los habitantes de la tierra en el caos. Una resistencia. Una oposición que los valientes Jedi llevarán a cabo empleando su arma más poderosa: la ciencia.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Y así, con todo lo implicado, en el amplio sentido de la palabra implicar, ambos bandos, aunque imperceptibles en el mundo sensible de los habitantes del orbe terráqueo, batallan continuamente desde tiempos inmemoriales. Batallas miles… Batallas icónicas… Algunas dignas de ser recordadas… Como verbigracia aquella denominada:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “la amenaza de los cansadores”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Una batalla en la que una facción de los Sith apodada “los cansadores” manipularon la mente de los terrícolas, todo ello con el objeto de implantar entre los estrechos parietales humanos uno de sus lemas más conocidos:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “no pain, no gain”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Lamentablemente, esta consigna del
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “no pain, no gain”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            imperó entre los terrestres durante largo tiempo, pues los Sith la impusieron a sangre y fuego mediante el empleo inmisericorde de su arma por excelencia: la desinformación; arma
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “ocus podas”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            capaz de pervertir la racionalidad mediante la creación de mentiras verdaderas… Y así, de esta guisa, fue como la facción Sith de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “los cansadores”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            hizo creer a los terrícolas durante décadas que a mayor intensidad y volumen de entrenamiento mayores mejoras a nivel orgánico obtendrían. Empero, nada más lejano a la realidad, ya que este concepto que implantaron los Sith era rotundamente falso. Y es que, nunca puede concebirse que a mayor intensidad y/o volumen de entrenamiento existan mayores progresos. Es más, puede ocurrir todo lo contrario. Es decir, todo entrenamiento a partir de un determinado grado no solo puede disminuir las ganancias de rendimiento físico, sino que además podría llegar a ser nocivo para los organismos humanos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Ante esta mixtificación, como no podía ser de otro modo, los Jedi decidieron contragolpear. Ello es debido a que estos no podían tolerar bajo ningún concepto que los falsos conocimientos sobre entrenamiento reinasen entre los humanos. Es por ello por lo que para con este fin, o sea, para lograr manumitir a la humanidad de los efectos causados por la desinformación, los Jedi crearon un batallón de arduos guerreros bautizados como
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “los entrenólogos”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ; soldados armados con la Ciencia del Entrenamiento, una rama científica capaz de desmoronar cual Torre de Babel toda suerte de desinformaciones en el terreno del entrenamiento… Un arma privilegiada que somete a la desinformación ante la implacable luz de la sapiencia y el conocimiento. Y así…, empuñando el arma de la ciencia,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “los entrenólogos”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , valientes cual pretoriano romano, emprendieron un análisis de la realidad; análisis que llegó a las siguientes conclusiones:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           «El lema “no pain, no gain” es un Niágara de ilusiones, puesto que el aumento de intensidad y/o volumen de entrenamiento necesariamente tiene un límite a partir del cual este empezaría a ser contraproducente. En otras palabras, el beneficio que reporta el entrenamiento sigue el comportamiento de una campana de Gauss o U-invertida, no el de una función lineal como sugiere el lema “no pain, no gain”. Por tanto, en base a lo expresado anteriormente, los Jedi concluyen que existe un punto mínimo donde el ejercicio no produce beneficios ni perjuicios, dado que la fatiga producida a nivel orgánico es mínima. Asimismo, también ha de expresarse que existe un punto máximo en el cual el ejercicio tampoco produce beneficios, pero sí que puede llegar a originar perjuicios sobre la ganancia de rendimiento físico e incluso sobre el organismo humano (rabdomiólisis, lesiones musculoesqueléticas, alteraciones hormonales, trastornos psicológicos…), todo ello como consecuencia de una fatiga orgánica excesiva».
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Figura+1-49d4046c.png" alt=""/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Figura 1.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Campana de Gauss o U-invertida en la que se muestra cómo se modifican los beneficios obtenidos con el entrenamiento según se manipulen las variables de intensidad y volumen.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Y así, con la ayuda del método científico, un método que no busca la verdad pero sí un camino lo más cercano posible a ella, es como “los entrenólogos” corroboraron las falacias y sesgos lanzados por “los cansadores”. Unos “cansadores” que habían falseado el pensamiento de los humanos haciéndoles creer que la relación existente entre intensidad-volumen de entrenamiento y el beneficio a nivel orgánico obtenido era lineal cuando realmente es curvilíneo. Un sinsentido tan extenso como el
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “movimiento”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            para Zenón de Elea, ya que de seguir a pies juntillas la consigna “no pain, no gain” se llegaría al absurdo lógico de inferir que la mejora que produce el entrenamiento es fuente de lo infinito e inagotable. Sin embargo, nada más opuesto a la verdad que esta reflexión, pues obviamente el aumento de intensidad y/o volumen tiene un límite a partir del cual los beneficios aportados por el entrenamiento a nivel orgánico empiezan a decaer.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Captura-365bb9f3.PNG" alt=""/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Figura 2.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Representación de los beneficios obtenidos con el entrenamiento cuando se manipulan las variables de intensidad y/o volumen mediante dos representaciones gráficas: representación lineal (incorrecta); representación curvilínea (correcta).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Finalmente, una vez que la verdad fue hallada por los Jedi, quedó patente que el lema
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “no pain, no gain”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            era tan incongruente como aquella otra afirmación que manifiesta: “es de mala suerte ser supersticioso”. Por tanto, ya solo quedaba una cosa: diseminar las nuevas evidencias obtenidas para así reemplazar el típico tópico “no pain, no gain” por lo que parecía un utópico tópico:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “more brain, more gain”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Y así, poco a poco…, muy poco a poco…, tela de poco a poco, fueron desapareciendo expresiones como:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “el sufrimiento te llevará al éxito”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “si duele es que te esfuerzas”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “si no sufres nunca conseguirás nada”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            … Igualmente, también los humanos fueron tomando conciencia de la insensatez que supone valorar un entrenamiento por el sufrimiento causado en el sujeto, puesto que el entrenamiento excesivo es como el Gulag, ni fortalece ni favorece, más bien todo lo contrario. Y así, gracias al trabajo imperceptible de la Orden Jedi, los humanos pasaban paulatinamente de un conocimiento hialino a un conocimiento nítido y libre de todo aquello que hace parecer lo blanco negro y lo verde violeta. Y es que, ¿por qué querría alguien invertir más tiempo, más esfuerzo, más sacrificio, más dolor, más sufrimiento y más sudor en algo si pudiera obtener ese mismo algo invirtiendo menos recursos y de manera más fácil?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
                                                                                                                                               Que la Ciencia del Entrenamiento te acompañe.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Artículo publicado en la revista Naukas el 2 de enero de 2022:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://naukas.com/2021/05/15/atun-entrenamiento/" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://naukas.com/2022/01/02/el-lado-oscuro-del-entrenamiento-la-amenaza-de-los-cansadores/
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este artículo ha sido redactado por
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Miguel Ángel Puch Garduño
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, así como por
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           María José López Barrio
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , Graduada en Psicología.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Referencias bibliográficas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Costill, D. L., Thomas, R., Robergs, R. A., Pascoe, D., Lambert, C., Barr, S., &amp;amp; Fink, W. J. (1991). Adaptations to swimming training: Influence of training volume. Medicine and Science in Sports and Exercise, 23(3), 371-377
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           González-Badillo, J. J., Gorostiaga, E. M., Arellano, R., &amp;amp; Izquierdo, M. (2005). Moderate resistance training volume produces more favorable strength gains than high or low volumes during a short-term training cycle. Journal of Strength and Conditioning Research, 19(3), 689-697. https://doi.org/10.1519/R-15574.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Kim, J., Lee, J., Kim, S., Ryu, H. Y., Cha, K. S., &amp;amp; Sung, D. J. (2016). Exercise-induced rhabdomyolysis mechanisms and prevention: A literature review. Journal of Sport and Health Science, 5(3), 324-333. https://doi.org/10.1016/j.jshs.2015.01.01
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pareja-Blanco, F., Rodríguez-Rosell, D., Sánchez-Medina, L., Sanchis-Moysi, J., Dorado, C., Mora-Custodio, R., Yáñez-García, J. M., Morales-Alamo, D., Pérez-Suárez, I., Calbet, J. a. L., &amp;amp; González-Badillo, J. J. (2017). Effects of velocity loss during resistance training on athletic performance, strength gains and muscle adaptations. Scandinavian Journal of Medicine &amp;amp; Science in Sports, 27(7), 724-735. https://doi.org/10.1111/sms.1267
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Sampson, J. A., &amp;amp; Groeller, H. (2016). Is repetition failure critical for the development of muscle hypertrophy and strength? Scandinavian Journal of Medicine &amp;amp; Science in Sports, 26(4), 375-383. https://doi.org/10.1111/sms.1244
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Sunder, A., Mohanty, B., Singh, A., &amp;amp; Yadav, P. (2019). Rhabdomyolysis—Exercise induced nightmare. Journal of Family Medicine and Primary Care, 8(1), 305-307. https://doi.org/10.4103/jfmpc.jfmpc_370_1
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Sun, 02 Jan 2022 11:38:10 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.notodoesciencia.es/el-lado-oscuro-del-entrenamiento-la-amenaza-de-los-cansadores</guid>
      <g-custom:tags type="string" />
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen+1-2181c5e6.png">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen+1-2181c5e6.png">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Imaginación y creatividad… Tesoros que el niño nunca debería perder</title>
      <link>https://www.notodoesciencia.es/imaginacion-y-creatividad-tesoros-que-el-nino-nunca-deberia-perder</link>
      <description>...</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Imaginación y creatividad… Tesoros que el niño nunca debería perder.
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen+1-43994337.png"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Ríos, mares y océanos de tinta han sido derramados a lo largo de la historia, muchos de ellos con la pretensión de describir las características más peculiares del niño. Y, entre
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “tanta tinta”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , como dirían los hermanos Muñoz,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “alguna que atonta”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , pues como no puede ser de otra manera, no toda tinción ha sido bien vertida. No obstante, en este caso, el tiempo apremia y, por ende, solamente serán interés de este artículo las tintas bien modeladas. Así, entre estas puede encontrarse la empleada por Constantino Tovar Verdejo para componer su obra denominada
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “El creador”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , una composición carnavalera,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “comparsística”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            y gaditana en la que como eje principal y vertebrador se descuella aquello de:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “porque un niño es un creador, es un hacedor, es un inventor, que solo conoce la herramienta del amor…”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            [1]. Y es que, sobre el niño pueden debatirse múltiples cuestiones, pero hay una cosa que es indubitable: nunca puede dudarse de la capacidad “creatoria” o creatividad de un pequeño. Dudar de ello es
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pecaminístico”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , puesto que el niño es el ser en el que alberga por excelencia el don de la imaginación, el nicho donde se cobija la creatividad. Los niños son acróbatas sin red capaces de otorgar a lo inerte una piel llena de vida o una vena rebosante de sangre. Para ellos la imaginación es un mundo sin fronteras, dado que en esta ni siquiera existe la línea divisoria entre lo vivo y lo no vivo, porque lo no vivo puede vivir y lo que vive, en un santiamén, puede pasar a no hacerlo. Es decir, la imaginación es el alimento del cual se nutre la creatividad, por ello los niños son creativos, pues son ricos en imaginación; son los jeques de la misma…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hasta lo aquí narrado todo pudiera parecer maravilloso; empero, no es oro todo lo que reluce ni plata todo lo que brilla, dado que si bien la imaginación y, por consecuencia, la creatividad son abundantes en los niños, no pasa lo mismo en los adultos. O sea, lo que parece suceder es que las capacidades anteriormente nombradas van mermando paulatinamente conforme los años trepan por la vida humana. Por supuesto, como puede intuirse, estas virtudes no se marchitan por simples cuestiones azarosas ni derivas genéticas complejas, sino que lo hacen mayormente a causa del tipo de sociedad en la cual los seres humanos nos hallamos. Así, no hace falta ser una luciérnaga para observar cómo los niños van perdiendo su imaginación y creatividad conforme van tomando parte de la sociedad; un constructo en el que cada vez se incentiva en menor medida las susodichas capacidades. Una ejemplificación de lo aquí narrado puede vislumbrarse de manera sencilla observando retrospectivamente la forma que tienen los niños de jugar. De esta guisa, en las sociedades de antaño los más pequeños para poder divertirse necesitaban emplear sus recursos imaginativos y creativos para construir realidades paralelas. Sin embargo, este menester de concebir mundos ficticios está desapareciendo; ahora el niño ya no precisa de imaginar y crear historias, puesto que la diversión proviene en gran medida del videojuego, una forma de entretenimiento donde casi todo es desarrollado previamente por unos productores, pero no por el propio niño.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Asimismo, ha de expresarse que no solamente el progreso tecnológico de la industria del entretenimiento influye negativamente en el desarrollo de las capacidades imaginativo-creativas del niño, puesto que entre otras muchas razones, el presente sistema educativo tampoco es que ponga demasiado empeño en estimular las capacidades en cuestión. A la luz queda la poca importancia que hogaño se les otorga a asignaturas como, por ejemplo, la música o la educación plástica [2]; materias en las que la imaginación y la creatividad son fundamentales. Lamentablemente, esta poca estima que se le otorga a este tipo de disciplinas es debido a que parte de sus competencias son difícilmente apreciables a los sentidos, acto que lleva a la gran mayoría poblacional a menospreciar las aportaciones de estos estudios; craso error, dado que estas materias son importantes por lo que se ve, pero más aún por lo que no se ve. Sirva como referencia de lo expresado la película
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Karate Kid”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , más concretamente, aquella escena en la que el Señor Miyagi ordena a sus alumnos a “dar cera y pulir cera” a los coches sucios, un acto que si se valora visiblemente carece de sentido, pero que si es evaluado por su trasfondo permite advertir los aprendizajes primarios de los katas [3]. Hablando en plata, estas materias son infravaloradas en muchos casos porque no se tiene en cuenta su enorme producción intangible; un sinsentido, pues que lo perceptible sea más evidente no implica que lo imperceptible carezca de existencia y, por lo tanto, de dignidad valorativa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Además de lo expuesto previamente, cabe mencionar que las capacidades imaginativo-creativas cuentan con otro hándicap importante. En este caso, se hace referencia al desprestigio que sufre esta tipología de pensamiento cuando se le parangona con otras capacidades, dígase por ejemplo el pensamiento crítico. Esta circunstancia viene propiciada en gran medida por la aparente intranscendencia de las capacidades imaginativas y creativas en edades tempranas. Y es que, este tipo de competencias en niños de corta edad están plenamente destinadas a fabricar hechos fantasiosos, unos hechos que suelen ser considerados como triviales por el sistema poblacional. No obstante, nada más lejano de la realidad que lo propuesto en la reflexión anterior, dado que si bien es cierto que las capacidades imaginativo-creativas en los pequeños no producen “in situ” circunstancias aprovechables, son esenciales para el devenir del propio ser. Ello es debido a que el desarrollo de fantasías es la forma primaria que el niño emplea para desarrollar las capacidades referidas, unas capacidades que si son fomentadas debidamente ayudarán al niño en un futuro a resolver problemas de forma eficaz y eficiente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Como puede observarse, la imaginación y la creatividad son capacidades que en nuestra sociedad no gozan de la importancia que debieran. Evidentemente, lo sensato sería cambiar el rumbo social; sin embargo, ha de serse realista, la sociedad no va a cambiar de golpe y porrazo, no va a mudar su piel de serpiente. La sociedad es la que es. A la sociedad no puede dársele la vuelta como a un calcetín. Es más, quizás a la sociedad no pueda cambiársele ni un ápice. Igualmente, de la sociedad tampoco puede huirse por rey de la misantropía que se sea. El humano está encadenado a convivir en ella; como ya dijera Aristóteles
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "el hombre es un ser social"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            [4]. ¿Y qué se puede hacer entonces? Preguntarán algunos. Lo de siempre… resistir a pequeña escala, ser uno de los 300 hoplitas espartanos que lucharon junto a Leónidas en las Termópilas; sin pretensión de eternidad, a sabiendas de muerte segura. ¿Y eso cómo se hace, si no somos hoplitas espartanos? Preguntarán otros. Sensiblemente no somos espartanos, pero las cosas son lo que se ven y lo que no se ven. Uno puede ser tan espartano como Leónidas, no en lo físico, no en un documento identitario, sino en el trasfondo, en el ideal de convicción de luchar por lo que merece la pena. Ahí es donde el espartano actúa, ahí donde todo parece perdido; porque al espartano le da igual lo difícil de la empresa, él lo hace a su manera, de la mejor forma posible, con el mejor de los talantes. Así, un espartano trabajaría las capacidades citadas en la medida de sus posibilidades. No con la pretensión de cambiar el mundo, sino con la de cambiar la de su entorno cercano. A pequeña escala. Si se es padre, con los niños. Si se es docente, con los alumnos. Indudablemente, como decía el filósofo Juan Carlos Aragón: “con ello no se arreglará el mundo porque el mundo no tiene arreglo, pero al menos, en nuestras posibilidades, intentamos empujarlo hacia otra esquina donde estorbe menos” [5].
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Y para con este fin, lo primero que debe comprenderse es lo ya expresado por Martin Heidegger con respecto a la filosofía [6], esto es “parafraséticamente”: no debemos enseñar el pensamiento imaginativo-creativo. Estas capacidades, por contradictorio que parezca, no pueden enseñarse en tanto que ya están en el ser humano. A un niño no hace falta que se le enseñe la imaginación ni la creatividad, puesto que estas características ya las traen de serie. No hay que pagar un extra por ellas, vienen en la versión estándar. No puede enseñarse algo que ya se sabe. Es una incoherencia. Además, no solo no se puede enseñar lo que ya se sabe, sino que intentar enseñar este tipo de capacidades es un posicionamiento erróneo, ya que parte del supuesto de que las personas tienen que ser introducidas en esta tipología de pensamiento, un hecho que por de pronto sitúa fuera del pensamiento imaginativo-creativo al ser humano. Empero, ninguna persona está fuera de dicho pensamiento, dado que aunque no se practique, estamos ya en él, porque está en nosotros, porque nos pertenece. Esta razón es por la que no puede abordarse la enseñanza del pensamiento imaginativo-creativo desde una posición exógena, sino que hay que tomarlo endógenamente. No se enseña, se estimula, porque lo único que ocurre es que la sociedad lo ha dejado adormilado, le ha dado un chute de diazepam…, o de cannabis
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ““terapéutico””
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            …, que ahora está más en boga.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Una vez ya sabido que este tipo de pensamiento no hay que enseñarlo, sino que hay que ponerle música para que no se adormezca, solamente quedaría por entender cómo se hace esto desde edades tempranas. Y para con ello, lo primero que ha de conocerse es que existen tantas posibilidades para estimular estas capacidades como, paradójicamente, puedan imaginarse y crearse. Entre estas formas, puede revelarse aquella en la que se pretende espolear las capacidades imaginativo-creativas en niños mediante la pintura. Por ejemplo, una tarea que permite estimular las competencias anteriores mediante este tipo de arte es aquella en la que se insta a los más pequeños a pintar algo que aún no posee existencia. Más específicamente, verbigracia, retar al niño a que pinte un nuevo personaje de su serie de dibujos favorita, dígase un nuevo
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Pokémon”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , un nuevo
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Minion”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , un nuevo
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Guardian de la Galaxia”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            o, un nuevo
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “lo que más le guste al niño”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            … Por supuesto, es de vital importancia destacar que lo plasmado en la parte material y tangible, o sea, lo dibujado, es de nimio interés. Dicho con otras palabras, no importa la elegancia de lo imaginado, ni tampoco la firmeza a la hora de ejecutar los trazos o la pigmentación elegida para dar creación al dibujo; aquí lo que importa es lo abstracto de la imaginación, así como, la intencionalidad de ejercer como creador, de originar algo, de ofrecer algo nuevo que previamente no había o, al menos, el niño no lo conocía... De lo que aquí se trata es de dejar espacio al niño para que juegue sin presiones con su imaginación y creatividad… Que para eso es suya…
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como es de evidencia, la pintura como incentivadora de las capacidades imaginativo-creativas no tiene por qué actuar en solitario, sino que puede hacerlo en conjunto con otras artes o ciencias. Así, entre las muchas combinaciones posibles, una de las más bellas y utilitarias es aquella en la que se entremezclan pintura y música. Y, más concretamente, dentro de esta entremezcla el quehacer más popular sería aquel en el que se incita al niño a pintar la música. Esta tarea propuesta, a diferencia de la tarea narrada anteriormente posee un grado más de dificultad, pues el niño no posee ningún modelo previo de soporte. Es decir, en la tarea anterior el niño debe dar origen a un nuevo personaje, empero, para ello posee modelos previos, o lo que es lo mismo, un arquetipo en el que poder hallar una mínima inspiración. Sin embargo, en este nuevo quehacer esta circunstancia no ocurre, puesto que no existe una matriz previa a través de la que cimentar imaginación y creatividad. Es por ello por lo que en esta tarea las capacidades imaginativas y creativas necesitarán expresarse en mayor grado con respecto a la tarea propuesta anteriormente. Otra ejemplificación en la que puede observarse la adaptabilidad combinatoria de la pintura es aquella en la que se aglutinan pintura y filosofía. En esta unión, una de las labores de la cual pueden extraerse múltiples resultas es aquella en la que se pide al niño que plasme en un dibujo algunos conceptos abstractos como pueden ser el silencio, la verdad, el bien, la maldad, la sinceridad, el amor, la amistad, etcétera. Como puede intuirse, esta labor es aún más compleja que las dos anteriores, dado que antes de proceder a imaginar y crear el concepto abstracto el pequeño debe realizar primeramente un proceso introspectivo a través del cual vislumbre qué significa para él ese propio concepto. Como puede verse, la pintura es un recurso muy maleable, ya que puede combinarse con otras artes o ciencias, pero también puede adaptarse fácilmente a los diferentes niveles pedagógicos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Otra de las formas en las que puede estimularse la imaginación y creatividad en los niños es mediante la literatura, en este caso, mediante una literatura adecuada a los más pequeños: el cuento. Y es que, el cuento no solo tiene porque ser un material de simple narración, sino que además puede ser empleado como elemento “estimulativo” cuando se incita al niño a explicar cómo imagina el espacio en que se sucede la narración, cómo son los ropajes de los personajes intervinientes… Igualmente, también puede optarse por emplear los “cuentos sin final”, unos cuentos en los que el final es abierto, todo ello con el objetivo de que sea el niño el que a través de sus capacidades imaginativas y creativas sea quien ponga broche al mismo. Por supuesto, en esta tarea pueden emplearse los cuentos que más gusten al niño, aunque lo ideal quizás sea lo sugerido por Arturo Pérez Reverte: “combinar cuentos rosas donde los piratas son buenos, los tiburones amables sardinillas y las brujas bondadosas con otros cuentos como Caperucita Roja, El soldadito de plomo o Los tres pelos del diablo, hoy tachados de violentos, militaristas...” [7].
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Otra materia a través de la cual pueden estimularse las capacidades ya tantas veces citadas es mediante el cine. En particular, una de las actividades más relevantes en este sentido es aquella en la que primeramente hay que tomar como referencia una escena de película para a continuación recrearla lo más fielmente posible en la vida real. Esto es, a modo de ejemplo, tomar una escena de la película Harry Potter para luego intentar, dentro de lo posible, llevar dicha escenificación a nuestra realidad. Es de evidencia que para trabajar correctamente esta actividad nunca debe optarse por comprar materiales que ayuden en la emulación de la escena, pues el valor de la actividad reside en emplear los recursos disponibles para llevar la susodicha representación a cabo. De esta manera, la
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “vivenciación”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            será más pura, un hecho de suma importancia, pues como dijera García Morente respecto a la filosofía,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “para realmente aprender ha de vivenciarse, y, para ello, es indispensable entrar en la realidad como se entra en una selva; explorándola”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            [8]. Como expresaría Bergson,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “un hombre podría estudiar todos los planos y monumentos de París, no obstante, su conocimiento de la ciudad sería una mera idea, una elaboración intelectual; en cambio, veinte minutos de paseo por la capital gala son una vivencia; lo que real y verdaderamente se siente, se tiene, en toda plenitud de la palabra tener”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [8].
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Y hasta aquí, este artículo de divulgación, el cual se desea que haya sido de su satisfacción, pues como diría el filósofo Juan Carlos Aragón, de ello proviene en gran medida la aceptación. Y así, si este escrito le ha despertado cierta concienciación, póngase de este lado sin más contemplación, porque en este lado, que es el del
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Capitán Aragón”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            [9],
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “solamente hay un peligro, que se te contagie el mismo ritmo la misma respiración, escribas luego el mismo libro y cantes la misma canción…”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Y si en la canción, compuesta de oración, no se pierde la intención, se dará por ganada la conflagración, pues la falta de imaginación y creación será paliada dentro de los márgenes posibles de actuación. Y esos márgenes no abarcarán un gran marco de ocupación, pero eso como ya se ha dicho no debe ser de preocupación, ya que no puede abrazarse la total extensión, pero sí una pequeña parcela de intervención. Y es aquí, donde radica toda fundamentación, pues aunque el ámbito abarcado sea de reducida dilatación, lo importante es actuar dentro de las fronteras de operación, no haciendo oídos sordos de la problemática social en acción. Es por todo ello por lo que a modo de finalización, ha de conjeturarse la siguiente expresión: “crepiten dientes por la perseveración en la lucha por hallar para los niños días y noches eternas de amnistía y liberación”. Lo contrario solo posee una significación, la cual no es otra que subirlo a un patíbulo en condenación, pues sin imaginación y creación, el niño es una novia sin luna de miel perdida en la abstracción. Porque así no puede ejercer su ocupación, la creación; y es que, no hay creador que sin musas haya encontrado inspiración…
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Artículo publicado en la revista Naukas el 27 de noviembre de 2021:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://naukas.com/2021/05/15/atun-entrenamiento/" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://naukas.com/2021/11/27/imaginacion-y-creatividad-tesoros-que-el-nino-nunca-deberia-perder/
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este artículo ha sido redactado por
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Miguel Ángel Puch Garduño
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, en colaboración con:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           María José López Barrio
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , Graduada en Psicología;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aida Ezequiel Rodríguez
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , Graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte; Claudia Gutiérrez Correa, estudiante del Grado en Nutrición Humana y Dietética y
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Patricia Guirado Marcilla
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , estudiante del Grado en Psicología.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Referencias bibliográficas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [1] Constantino Tovar Verdejo, Cádiz. El creador, (2016). Accedido: nov. 16, 2021. [En línea Video]. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=MFwtj8A9l3U
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [2] «BOE.es - BOE-A-2015-37 Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato.» https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2015-37 (accedido nov. 16, 2021).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [3] John Guilbert Avildsen, Karate Kid, (1984). Accedido: nov. 16, 2021. [En línea Video]. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=oDFK8m2UTuU
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [4] Aristóteles, Política. Ediciones AKAL, 2005.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [5] Juan Carlos Aragón, El pasodoble interminable, Decimotercera. El paseo, 2017. Accedido: nov. 24, 2021. [En línea]. Disponible en: http://elpaseoeditorial.com/es/inicio/19-el-pasodoble-interminable-9788494588563.html
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [6] M. Heidegger, Introducción a la filosofía. Cátedra, 1999.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [7] Arturo Pérez Reverte, «Vampiros bu
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           enos y lobos simpáticos», ABC, jul. 02, 2021. Accedido: nov. 17, 2021. [En línea]. Disponible en: https://www.abc.es/xlsemanal/firmas/arturo-perez-reverte/vampiros-buenos-y-lobos-simpaticos-arturo-perez-reverte.html
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [8] Manuel García Morente, Lecciones preliminares de filosofía
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Porrúa, 1971.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [9] Juan Carlos Aragón, Universidad de Málaga. Comparsa Catastrophic Magic Band, (oct. 1
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           8, 2018). Accedido: nov. 17, 2021. [En línea Video]. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=-d3D2FSchgc
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Sat, 27 Nov 2021 11:12:34 GMT</pubDate>
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      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen+1-43994337.png">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¡Panoramix! Confiéseme, por favor… ¿Cuál es la fórmula para hacer buena divulgación científica?</title>
      <link>https://www.notodoesciencia.es/panoramix-confieseme-por-favor-cual-es-la-formula-para-hacer-buena-divulgacion-cientifica</link>
      <description>...</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         ¡Panoramix! Confiéseme, por favor… ¿Cuál es la fórmula para hacer buena divulgación científica?
          &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Figura+1.png" alt=""/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Figura 1.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Representación gráfica en la cual se muestra al druida galo Panoramix realizando una de sus tantas preparaciones milagrosas
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Como más de una persona ya sabrá, Panoramix fue un antiguo druida capaz de idear las pociones más asombrosas habidas y por haber, unas pócimas que de ser bien empleadas eran y siguen siendo capaces de producir inmensos bienes. Entre estas, la más conocida y popular era aquella denominada
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “la crece sesos”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , un genuino brebaje capaz de convertir al más tarado en el mejor divulgador científico. De tal magnitud era la calidad de esta preparación que Panoramix, en pos de la buena divulgación científica, decidió legarla a la humanidad, todo ello con la meta fundamental de que los hombres se beneficiaran de la fórmula eternamente. Tanto fue así que, según cuentan las lenguas antiguas, incluso los mejores pensadores de la historia hicieron alguna vez uso de este brebaje, dado que todo ellos buscaban alcanzar la excelencia divulgadora en sus respectivas obras. Es por todo esto por lo que “la crece sesos” fue empleada durante siglos por los humanos quienes pretendían hallar una fuente de inspiración. No obstante, bien es sabido que la felicidad no es eterna y, en este caso, no iba a ser una excepción, pues tras cientos de años la fórmula legada por Panoramix desapareció como si nada de la faz de la tierra. Nadie sabe dónde. Nadie sabe cómo. Nadie sabe nada. Eso sí, todos saben que desde ese mismo momento el género humano quedó desprovisto de una de sus grandes armas.
            &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Tras la pérdida del brebaje, muchos fueron quienes pensaron aquello de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “ya nada puede ir a peor”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Se equivocaron. Pobres ilusos. Y es que, como consecuencia de perder la fórmula surgieron dos nuevas enfermedades. Por una parte, apareció el síndrome del
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “yolosetó”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Mientras, por la otra parte, afloró el conocido como síndrome del
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pofecioná”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Evidentemente, como no podía ser de otra manera, después de estas desdichas, el mundo comenzó a ennegrecerse, puesto que los grandes pensadores y sus magnificentes obras comenzaron un declive agónico en detrimento de otras nuevas especies mejor adaptadas al entorno. Y así, de esta guisa, fue como la divulgación científica pasó de los mejores intelectuales a los
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “yolosetó”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , un nuevo espécimen divido en razas como los tiktokers, los youtubers, los instagramers, los cuñaders, entre otros. Empero, la hecatombe no finalizó aquí, sino que al surgimiento de los
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “yolosetó”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            le siguió el nacimiento de otra nueva especie mucho más peligrosa,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “los pofecionale”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Más concretamente, ha de argumentarse que la especie de los
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “yolosetó”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            emergió como consecuencia del primero de los síndromes anteriormente comentados, un síndrome malévolo que hace que todo el que lo padezca vierta sus opiniones sobre cualquier tipo de cuestión científica sin tener la más remota idea sobre la misma. Todo ello, indudablemente, sin remordimiento alguno…, ¡faltaría más! A consecuencia de este síndrome es por lo que hogaño puede hallarse a multitud de personas vendiendo, por ejemplo, entre otras muchas cosas, colágeno hidrolizado para la salud articular. Es decir, comercializando un producto que basa su radio de acción en aquello de:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “lo que se come se cría”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            [1]; una gilipollez que, de ser cierta, aliviaría a más de un calvo. Todo ello, al mismo tiempo que el PIB de Turquía se hundiría, el pelo subiría en bolsa, los peludos se harían millonarios y la homosexualidad masculina sería normalizada hasta por los más retrógrados…
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Por la otra parte, el síndrome del
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pofecioná”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            es aquella patología que como consecuencia de su padecimiento provoca la aparición de los denominados
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pofecionale”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , unos seres que sustentan su credibilidad científica sobre unos
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “peasso”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            de currículums que parecen hasta de verdad; luego, por supuesto, solo dicen memeces. Una ejemplificación de personas que padecen esta enfermedad puede verse en aquellos Doctores en Ciencias del Deporte que defienden aquello de:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “la cerveza con moderación es una bebida segura”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            (figura 2) [2]. O sea, en este caso, lo que argumenta este tipo de enfermo es que, la cerveza, una bebida alcohólica, puede consumirse con moderación, a pesar de contener una sustancia mortal y adictiva ─el alcohol─ [3]. Como se intuirá, este tipo de planteamiento es falaz, ya que el consumo recomendado de alcohol es cero [4]. Asimismo, téngase en cuenta que recomendar una sustancia adictiva con moderación es una irresponsabilidad, pues hay muchas personas que, por diversas circunstancias, una vez que se le expone a la bebida no pueden controlar su consumo [3].
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Figura+2.PNG" alt=""/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Figura 2.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Noticia donde una persona con extenso currículum argumenta aquello de:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “la cerveza consumida con moderación es una bebida segura”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [2].
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Antes de proseguir con la temática, es de vital importancia expresar que el
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pofecioná”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            es un ser mucho más peligroso que aquellos otros individuos que padecen el síndrome del
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “yolosetó”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Esta circunstancia anterior es debida a que el
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pofecioná”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , a diferencia del
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “yolosetó”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , goza de credibilidad científica, una credibilidad la cual gana empleando sin compasión su arma favorita, el currículum, un documento que, dicho sea de paso, ha sido seguramente construido en base a cuestiones del tipo:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “killo, citame que yo te cité…, vaya serme la cucamona”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Ponme ahí cabesa, no me sea mamona, que mañana te doy los 500 que faltan pa la revista publicadora, ¿si o qué…?”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . En resumen, el
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pofecioná”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            es lo más parecido a un trilero; un jeque de la apariencia. Es más, es este último hecho el que en determinadas ocasiones le permite acceder a uno de los sistemas más corruptos del modelo español; el universitario. Por ello, actualmente, entre otros muchos casos, los alumnos del Grado en Fisioterapia de la Universidad Miguel Hernández pueden formarse en materias tan seductoras como el Yin Yang (figura 3) [5]. Como es de evidencia, cada universidad que haga lo que le plazca, pero por favor, luego que nadie venga diciendo aquello de:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “las chinas que dan masaje en la playa son un peligro”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Eso es racismo. Pues joder, al menos las chinas no van con segundas, pero el titulado en fisioterapia ─o, quizás mejor, titulado en magia y hechicería por la Universidad de Hogwarts─ encima te presenta un papel garabateado por el Rey como signo de autoridad y saber.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Suscohoneahí compare”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
            &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Figura+3.PNG" alt=""/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Figura 3.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Parte del temario semimágico del Grado en Fisioterapia de la Universidad Miguel Hernández [5].
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En definitiva, la cosa está tela de chunga, pues todo lo referido anteriormente ha derivado en otras situaciones tan esperpénticas como, por ejemplo, el destierro que sufren los grandes autores y sus obras literarias en detrimento de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “proxenetas científicos”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            que comercian una especie de mercancía barata que se consume con la misma rapidez que se tira. Es decir, a día de hoy existe una divulgación que ya no se entiende como arte, sino como negocio. Indudablemente, las desgracias no finalizan aquí, dado que de todo lo anteriormente narrado ha derivado irremediablemente en la corrosión que el sistema educativo padece en todos sus estamentos, una corrosión impuesta por una legión de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pofecionale”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            que se han encargado de que este sistema no produzca seres conscientes, sino receptores sordos que celebran, comparten y bendicen cualquier tipo de información sin siquiera comprenderla. Igualmente, ha de expresarse que este sistema no solo se encuentra
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “corrosionado”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            por una legión de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pofecionale”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , sino también por una prole de apáticos o, lo que es lo mismo, personas que, valga la redundancia, les da igual todo… Que la filosofía y la historia del pensamiento occidental es reducida en el sistema educativo al ostracismo: da igual... Que el comentario crítico en lengua castellana y literatura pierde fuelle: da igual… Todo da igual, bien sea por simple apatía o por apatía condimentada con falta de cojones. Es la era del
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “tontismo”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , un periodo en el que incluso el mayor reducto científico, la universidad, ya huele a hospital. Huele a podredumbre…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Visto lo visto, y, dada la situación vigente, ha de comentarse que hace cuestión de un año un grupo de expedicionarios en busca del bien mundial decidió iniciar una misión para intentar recuperar la fórmula de Panoramix. Desgraciadamente, esta aventura, la cual llegó a su fin hace escasamente una semana, no ha conseguido hallar la pócima. Sin embargo, lo que sí han podido encontrar estos aventureros son algunos indicios que pueden servir para reformular la poción. Como no puede ser de otra manera, el proceso de reformulación será arduo y complejo, pero de inmensa utilidad social. Es más, de tal
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “valiosía”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            será esta reformulación que los responsables de los hallazgos ya han determinado algunos de los principios fundamentales de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “la crece sesos”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Así, el primero de estos principios fundamentales sobre los que se sustenta esta pócima es la
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “evidencia científica”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , un principio que es condición
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “sine qua non”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            para que toda tarea divulgativa posea coherencia, pues evidénciese que ningún acto divulgativo puede ser medianamente digno si sus afirmaciones no son sustentadas sobre la evidencia científica más rigurosa y actual. Por supuesto, es esencial puntualizar que cuando se habla de evidencia científica se hace referencia única y exclusivamente a aquella parte de la ciencia donde se emplea de forma adecuada el método científico, un método que como sostiene Robert M. Pirsig en
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Zen and the Art of Motorcycle Maintenance”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            :
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “tiene por finalidad asegurar que la naturaleza no nos lleve erróneamente a pensar que sabemos algo que en realidad no sabemos”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [6].
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El siguiente fundamento que debe contener
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “la crece sesos”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            es el
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “razonamiento”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , un concepto que puede definirse como la característica que adopta el pensamiento cuando compone, relaciona y asocia juicios respetando las estructuras lógicas contenidas en los mismos juicios utilizados ─nótese que si las estructuras lógicas no son respetadas no puede hablarse de razonamiento, sino de falacias lógicas o sesgos cognitivos─. Más detalladamente, este principio fundamental es el que permite evaluar la corrección de la evidencia científica consultada. En otras palabras, el razonamiento permite valorar que la evidencia científica sobre la que se sustenta el acto divulgativo sea correcta y ausente de falacias y sesgos. Asimismo, este principio también permite suplir en algunos casos la ausencia de evidencia científica disponible. Y es que, ha de saberse que existen temáticas en las que la inversión científica es misérrima y, por tanto, las evidencias científicas arrojadas son como poco decrépitas. En estos casos, el mejor recurso disponible es el razonamiento, un medio que correctamente empleado aportará luz a las cuestiones necesitadas de ello. 
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En tercer lugar, dentro de los fundamentos esenciales se encuentra también la
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “duda”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , una característica del pensamiento que busca la interrupción de ese piloto automático del día a día para lanzar una sospecha sobre si lo que se está haciendo es lo correcto o, por el contrario, es erróneo. Más exactamente, la duda sería aquello que permite poner en cuarentena voluntaria y transitoria toda evidencia científica consultada y razonamiento realizado, acto que deriva en un profundo proceso introspectivo pasajero. Resumiendo, si la divulgación precisa de la evidencia científica y del razonamiento para construir argumentaciones sólidas, también necesita de la duda, aquella actitud que invita constantemente a revisar todo contenido, ─evidencia científica o razonamiento─, para valorar la corrección y adecuación de los mismos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            A continuación, otro de los principios rectores del brebaje de Panoramix parece ser el denominado
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pensamiento crítico”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , una tipología de pensamiento que emplea la evidencia científica y el razonamiento para cuestionar de forma constante la realidad, hecho que tiene por fin último promover mejoras a nivel social, científico o de cualquier otra índole. Antes de continuar, es necesario insistir diciendo que todo pensamiento crítico debe estar basado en la evidencia científica y/o el razonamiento, pues como se ha comentado, esta tipología de pensamiento busca como fin último producir mejoras, acto que no puede ser llevado a cabo si el análisis de la realidad no se realiza en base a sustentos científicos o razonamientos adecuados. Ejemplo de lo comentado puede verse hogaño en los grupos antivacunas, unos grupos que dicen promulgar el pensamiento crítico por el simple hecho de atentar contra algo; craso error, pues este tipo de reivindicaciones antivacunas no poseen aval científico ni razonamientos válidos, eventos que invalidan cualquier atisbo de pensamiento crítico.
            &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Finalmente, en quinta y última posición, puede encontrarse entre los principios rectores de la pócima el apodado
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pensamiento creativo”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , un pensamiento que ayuda a expresar la crítica contemplando todas las ventanas existentes que ofrece la realidad. Es decir, el pensamiento creativo sería aquello que permite expresar el pensamiento crítico de formas dispares.
            &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A priori, estos serían los principios fundamentales que hasta el momento los valientes expedicionarios han considerado vitales para reformular la poción de Panoramix. No obstante, antes de finalizar este texto han de comentarse dos cuestiones primordiales: 1) la reformulación quizás aún se encuentre incompleta por falta de algún principio fundamental no detectado ─ha de seguirse investigando─; 2) para que esta reformulación pueda surtir algún efecto han de mezclarse correctamente todos los ingredientes anteriores, puesto que estos no son útiles de manera aislada. Para ello, sígase el siguiente orden. Primero, viértase en el caldero la evidencia científica y el razonamiento, pues ellos aportarán coherencia a las afirmaciones realizadas. Posteriormente, téngase en cuenta que dichas afirmaciones no son inamovibles, sino cambiantes y adaptativas conforme a los nuevos tiempos, es por ello por lo que en segundo lugar deberá verter en el caldero un buen chorreón de duda, una herramienta que nunca permite el total acomodo de las afirmaciones realizadas, ya que incita a la revisión voluntaria y transitoria de la evidencia científica y el razonamiento. Terceramente, derrame dentro de la caldera una pizca de pensamiento crítico, aquel pensamiento que mediante ideas sustentadas en la evidencia científica y/o el razonamiento cuestiona la realidad circundante para, finalmente, conseguir mejoras. Por último, arroje un puñado generoso de pensamiento creativo, aquel que permite expresar el pensamiento crítico de forma tan dispar que en un primer momento ni la naturaleza era consciente de ello (figura 4).
            &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Figura-4-b9ad8710.png" alt=""/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Figura 4
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Cadena de principios fundamentales para poder realizar buena divulgación científica.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y hasta aquí esta parábola, una historia tragicómica que a cada día que pasa es más trágica que cómica. Es más, los mismos arqueólogos esgrimen ya que su futuro no está bajo nuestros pies, pues las ruinas ahora están sobre nuestras cabezas. Mala ciencia. Mala divulgación. Mal rollo…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este artículo ha sido redactado por
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Miguel Ángel Puch Garduño
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Máster en Rendimiento Físico-Deportivo, Doctorando en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y Colaborador-Honorario en el Departamento de Deporte e informática en la Universidad Pablo de Olavide. Asimismo, es coautor del Proyecto Divulgativo ¡No Todo es Ciencia! donde se divulgan informaciones científica sobre Ciencias de la Salud.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Referencias bibliográficas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           [1] «Scientific Opinion on the substantiation of a health claim related to collagen hydrolysate and maintenance of joints pursuant to Article 13(5) of Regulation (EC) No 1924/2006 European Food Safety Authority». https://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/2291 (accedido sep. 13, 2021).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           [2] «Sí, la cerveza es buena tras hacer ejercicio (lo dice un estudio)», AS.com, abr. 23, 2018. https://as.com/deporteyvida/2018/04/23/portada/1524492819_549743.html (accedido sep. 13, 2021).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           [3] D. J. Nutt, L. A. King, y L. D. Phillips, «Drug harms in the UK: a multicriteria decision analysis», The Lancet, vol. 376, n.o 9752, pp. 1558-1565, nov. 2010, doi: 10.1016/S0140-6736(10)61462-6.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           [4] M. G. Griswold et al., «Alcohol use and burden for 195 countries and territories, 1990–2016: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2016», The Lancet, vol. 392, n.o 10152, pp. 1015-1035, sep. 2018, doi: 10.1016/S0140-6736(18)31310-2.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           [5] «UMH - UNIDAD VII: OTRAS TERAPIAS». https://www.umh.es/contenido/Estudios/:uni_didac_1742_1_Extinguir_131885/datos_es.html (accedido sep. 13, 2021).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           [6] «Testing Treatments». https://training.cochrane.org/online-learning/knowledge-translation/testing-treatments (accedido sep. 13, 2021).
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Figura+1.png" length="3708394" type="image/png" />
      <pubDate>Wed, 15 Sep 2021 11:41:30 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.notodoesciencia.es/panoramix-confieseme-por-favor-cual-es-la-formula-para-hacer-buena-divulgacion-cientifica</guid>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Figura+1.png">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>La ciencia del entrenamiento va al psicólogo</title>
      <link>https://www.notodoesciencia.es/la-ciencia-del-entrenamiento-va-al-psicologo</link>
      <description>...</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         La ciencia del entrenamiento va al psicólogo
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/La+desesperaci%C3%B3n.png"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;font&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
            Figura 1.
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
      &lt;i&gt;&#xD;
        
            “La desesperación”
           &#xD;
      &lt;/i&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          - La ciencia del entrenamiento… Que pase por favor…
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          - Hola… Buenos días.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Buenos días. No se quede ahí… Pase por favor, pase. Por aquí… Suelte sus pertenencias en esa mesita mismo y siéntese en esa silla de ahí. Póngase cómoda… Usted como en su casa.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - En ese silla de ahí me ha dicho ¿no…?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Sí, sí, ahí… Vaya acomodándose mientras encuentro su informe.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - De acuerdo.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Un segundito… A ver… ¿Dónde está…? Aquí, aquí está el informe. ¡Ala! Ya podemos comenzar…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Cuando usted me diga…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Vamos a ello. Cuénteme… ¿Qué es lo que le ocurre?...
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Ahhhhhhh (suspiro). A ver… Lo que me viene pasando desde hace un tiempo hacia acá es que tengo dudas constantemente sobre quién soy y sobre qué puedo hacer… ¿Cómo le diría yo…? Es como si yo misma no supiera mi identidad… ¿Me explico más o menos…?
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Sí, sí… Le comprendo perfectamente. Digamos “grosso modo” que padece usted como dos síntomas diferenciados… ¿Correcto…?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Sí, así es… Por un lado, tengo esa cosilla de no saber exactamente quién soy y, por otro, la duda de qué es lo que yo puedo hacer.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Perfecto. Y… Dígame, ¿estos síntomas le ocurren desde hace tiempo o son recientes?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Pues a decir verdad… Hace ya bastante tiempo que me vienen ocurriendo…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Y… ¿No ha intentado poner remedio a ello antes?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Sí, claro que sí… Ya fui en su día a otro psicólogo…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - ¡Ah…! Pues cuénteme, ¿qué tal le fue…?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Pues a ver… El psicólogo al que consulté hace ya varios años me comentó que lo que yo tenía era un problema de distorsión cuerpo-mente.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - ¿Distorsión cuerpo-mente? ¿Qué es eso Virgen del Socorro?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Sí, sí… A mí lo que este psicólogo me diagnosticó fue lo siguiente. Leo textualmente el informe que me realizó: “la paciente padece desequilibrios en su eje vibro-energético-corpóreo-espiritual, desequilibrios que afectan de forma directa a sus emociones-intrínseco-somatosensoriales, que a su vez le producen una desalineación en el conjunto holístico de sus “Chakras”, hecho que deriva sin duda alguna en una desarmonización estructural del conjunto de meridianos que conforman el “Prana”, suceso el cual conduce irremediablemente a la distorsión cuerpo-mente y, en últimas, a padecer los síntomas experimentados por la paciente…”.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Vale, vale… Y, dígame… ¿Qué tratamiento le ofreció seguir?...
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Oler flores.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - ¿Flores…?
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Sí… Me prescribió oler Geranio cada 4 horas y Cardo Mariano de los Montes Tibetanos cada 8.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Y… ¿Le funcionó?...
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Para nada… Pero por lo visto no era el tratamiento, era yo… Todo sea dicho.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - ¿Cómo que era usted…?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Sí… Por lo visto es que yo no era capaz de sentir y absorber el aura energético que transmiten las flores y claro… Si no sientes el aura no lo puedes absorber y, por tanto, no puedes curarte.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Vale… Bueno, mejor vamos a proseguir con lo nuestro. Dígame… Me comenta que los síntomas comenzaron hace tiempo, pero ¿podría identificar alguna causa por la que estos aparecieron?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Claro que sí… Los síntomas comenzaron cuando la gente empezó a decir cosas sobre mí que yo creo que no son verdad.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - ¿Creo…?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Bueno… Yo creo que las cosas que se dicen de mí no son reales, pero ya no estoy segura. Es decir, yo pienso una cosa, pero si todo el mundo dice otra, pues lo mismo es que yo estoy un pelín más p´allá qué p’acá.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Vale... ¿Podría citarme un ejemplo en el que usted tenga dudas sobre quién es?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Sí, sí, claro…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Adelante… Cuénteme.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Pues mire, hay veces que dudo sobre si soy la ciencia del entrenamiento o de la medicina…
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Explíqueme, explíqueme eso por favor…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - A ver… Es que últimamente hay mucha gente que dice cada dos por tres: “el entrenamiento es como un medicamento”. A mí esto en un principio me daba igual porque yo siempre he sabido quién soy, pero claro… Al final tanto va el cántaro a la fuente que uno termina dudando hasta de quien es. Vamos… Que yo ahora ya de últimas es que ya no sé si soy entrenamiento, si soy medicina o si soy un Toyota híbrido enchufable 3.0… ¿Sabe usted…?
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Y bueno… Usted diría que no se parece en nada a la medicina ¿no…?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - ¡Claro…! Una cosa es la medicina y otra cosa son las ciencias del entrenamiento. ¡Cómo voy a ser yo lo mismo que la medicina si nuestra epistemología es completamente diferente! Y, además, si es que yo tampoco puedo ser un medicamento porque cuando yo entro en la RAE veo que medicamento hace referencia a sustancia y entrenamiento hace referencia a acción. ¡A mí que me mire un tuerto, pero la comparación es pa´jartá a hostias al que la haga!
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Y… ¿Por qué cree usted que la comparan con la medicina?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Pues dicen las malas lenguas que es para acercarme a las personas de a pie con un lenguaje más sencillo, pero… ¿sabes que es lo que pasa al final con estas cosas…?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - No, dígame… ¿Qué es lo que pasa?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Lo que ocurre cuando se utilizan estos lenguajes llenos de comparaciones alegórico-metafóricas con intención didacta más que cuestionable es que se crea un lenguaje abstracto y farragoso complejo de entender para el ciudadano de a pie, pero fuente de entrada para las informaciones falsas, incluidas las pollaterapias. Y es que, el mundillo este de la paraciencia se alimenta del lenguaje ambiguo cuál si fuera un chupóptero. Así, empieza “el entrenamiento es un medicamento” y acaba “el entrenamiento lo cura todo”. ¿De verdad hace falta explicar el entrenamiento a través de la medicina? ¿No es más sencillo ir en línea recta de A hacia B que de A hacia B pasando por C? ¿No será que tratamos a la gente como si fuera gilipollas?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Cierto, cierto…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Además… por esa regla de tres todo lo que pudiese devolver la salud a las personas o mejorar su calidad de vida sería medicina. Por ejemplo, mi amiga la ciencia de la nutrición y dietética también sería medicina y…
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Le comprendo totalmente… En psicología también se ha abusado de un vocabulario vacío y la factura en informaciones falsas la estamos pagando ahora con creces los profesionales y, sobre todo, nuestros clientes. Por supuesto, no es que yo diga que por utilizar un vocabulario riguroso se vayan a erradicar estas informaciones falsas, pero sí que se les complicaría mucho más la existencia…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Dios me salve de caer en una de esas… Yo toco madera. Aunque ya se sabe… La mayoría de las personas que caen en informaciones falsas ni se percatan de ello. Si es que ni el más pintao puede afirmar:
          &#xD;
    &lt;i&gt;&#xD;
      
           “yo no caeré…”
          &#xD;
    &lt;/i&gt;&#xD;
    
          , y el que lo crea como se muerda la lengua se envenena y putrefacta. En fin… A ver si los que abogan por estos lenguajes ininteligibles se dan cuenta ya de que con ello lo único que consiguen es poner en peligro la profesión y a sus pacientes.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - ¡Perfecto…! Todo comprendido por mi parte. Pasemos ahora al segundo de los síntomas. Dígame, ¿podría citarme algún ejemplo que le cree dudas sobre qué es lo que puede hacer?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Sí claro, por supuesto…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Adelante, soy todo oídos…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - A ver… Una de las cuestiones que últimamente me causa más dudas es saber si yo puedo o no prevenir enfermedades. Me explico mejor… Yo siempre he tenido claro que prevenir, lo que es prevenir enfermedades no puedo, pues prevenir según la RAE es sinónimo de evitar y claro, yo no puedo evitar que las personas enfermen. Ahora bien… Lo que yo siempre he creído y creo que puedo hacer es ayudar a las personas a disminuir los riesgos de padecer ciertas enfermedades… ¿No sé si me estoy explicando…?
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Sí, sí, claro que se explica… Y bueno… Además de este ejemplo, ¿podría contarme alguna otra cuestión que le haga dudar sobre sus habilidades?...
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Pues otra cosa que me hace dudar a menudo es si yo puedo curar enfermedades. Es decir, yo en principio siempre he tenido claro que no puedo curar, pero desde un tiempo hacia acá parece que soy un chamán bosquimano del desierto del Kalahari que todo lo cura y… A ver… A mí sinceramente me gustaría curar, pero yo creo que no puedo.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Cuénteme más…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Pues mire… Yo lo que siempre he podido hacer es mejorar el rendimiento físico de las personas y, en consecuencia, ayudarles a mejorar su calidad de vida. Por ejemplo, a una persona con cáncer puedo ayudarle a que no pierda su fuerza como consecuencia de los tratamientos recibidos. Es decir, no puedo curarle, pero puedo ayudarle a que viva mejor.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Entiendo…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Lo mismo ocurre con otras patologías como, yo que sé… La fibrosis pulmonar idiopática.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - ¿El qué perdón…?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - FIBROSIS PULMONAR IDIOPÁTICA... Una enfermedad donde el paciente, entre otras cosas, padece dificultad respiratoria. En este caso, yo tampoco puedo curarlo, pero sí que puedo ayudarle a mejorar la fuerza de su diafragma y, en consecuencia, a disminuir su fatiga muscular respiratoria. Más de lo mismo, no le curo, pero le ayudo a que tenga una mejor calidad de vida.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Bueno, pero… Me surge una duda, ¿usted sí que puede curar la obesidad no…?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Yo le diría que no. Es cierto que, en algunas patologías como la obesidad, cuando me junto con algunos amigos míos como la psicología o la nutrición, sí que puedo tener cierta influencia en la curación de la enfermedad. Pero claro… Una cosa es que yo en determinadas patologías coadyuve y otra cosa muy diferente es que yo pueda curar patologías por mí solo.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Muy interesante eso que me dice… ¿Algo más que crea necesario comentarme…?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Sí, una última cosilla…
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Dígame…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Otra cosa que me confunde últimamente bastante es cuando me dicen: “el objetivo principal del entrenamiento es mejorar la salud de las personas”.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - ¿Ah sí?... Y… ¿Qué hay de malo en ello? ¿A caso no es así?...
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Yo creo que no…  Yo es que pienso que ese no es mi objetivo, sino mi consecuencia.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Cuénteme…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - A ver… Yo pienso que las personas no entienden que los objetivos son metas a alcanzar EN el entrenamiento y no CON el entrenamiento. Me explico… A día de hoy pienso que existe dificultad en entender que la consecuencia es el fin último al que se quiere llegar, mientras que el objetivo es el paso que se quiere cumplir para poder alcanzar las consecuencias deseadas.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Entonces usted no cree que su objetivo sea mejorar la salud, ¿no…?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - ¡Claro que no…! Además, el objetivo suele ser un propósito más específico y estructurado que la consecuencia, porque se pueden medir y observar los resultados. En cambio, la consecuencia es algo más amplio y no implica una sola acción específica para alcanzarlo.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Podría ejemplificarme lo que comenta, por favor.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - ¡Por supuesto!... Por ejemplo, en una persona que padece sarcopenia el objetivo realmente sería mejorar la fuerza del paciente, pues la mejora de este parámetro mediante ejercicio físico está mediada por una serie de mecanismos fisiológicos que desconvocan como consecuencia o como meta final en una mejora de la calidad de vida de la persona que padece la patología.  
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Ahhh, Claro. Tiene su sentido…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Además, si nos ponemos muy tiquismiquis eso de mejorar la salud tampoco tendría mucho sentido ni consecuencia, pues la salud es un término dicotómico y estos no acumulan grados de mejora. Es decir, no se puede estar más o menos saludable, pues la salud se tiene o no se tiene. Realmente, quizás lo más coherente fuese decir que el entrenamiento como consecuencia de su naturaleza lo que mejora es la calidad de vida… Pero bueno… Eso es ya ser muy remilgado.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Le comprendo… Es más, no hace falta que siga. Tengo todo lo que necesito.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - ¿Hemos acabado entonces…?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Sí, hemos terminado. He tomado nota de todo lo que me ha comentado y en unos días realizaré un informe detallado que se le remitirá por escrito, ¿de acuerdo…?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - ¡Perfecto! Pues nada… Muchas gracias por todo… ¿Le dejo la puerta abierta…?
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - Sí por favor, así puedo llamar al siguiente…
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          - De acuerdo, ¡¡hasta luego…!!
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          - ¡El siguiente!... La psicología… Que pase por favor.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;i&gt;&#xD;
      
                                                                                                                                                                                           Una semana más tarde.
          &#xD;
    &lt;/i&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;i&gt;&#xD;
      
           Estado de la ciencia del entrenamiento: ALTA MÉDICA. No se diagnostica patología mental en el paciente sino transición carajote-apático. Y es que, si chunga estaba ya la ciencia del entrenamiento con los carajotes, personas quienes al menos se enfadaban defendiendo planteamientos incoherentes, ahora peor, pues reinan los apáticos, a quienes les da igual todo, valga la redundancia. Y la cosa no queda ahí, sino que dentro del entrenamiento está naciendo una nueva figura deportiva llamada el deportulero, un nuevo sabelotodo a medio caballo entre pamplina y porculero. En definitiva, lo que le pasa a la ciencia del entrenamiento no es mental, es lo de siempre: “que tiene que aguantar una jartá de gilipolleces y eso… quema otra jartá”.
          &#xD;
    &lt;/i&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;i&gt;&#xD;
      
           Este artículo ha sido redactado por
           &#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
            Miguel Ángel Puch Garduño
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
      
           , Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Máster en Rendimiento Físico-Deportivo, Doctorando en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y Colaborador-Honorario en el Departamento de Deporte e informática en la Universidad Pablo de Olavide. Asimismo, es coautor del Proyecto Divulgativo ¡No Todo es Ciencia! donde se divulgan informaciones científica sobre Ciencias de la Salud. Además, para la realización del presente artículo se ha contado con
           &#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
            Aida Ezequiel Rodríguez
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
      
           , Graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, así como, colaboradora en el Proyecto ¡No Todo es Ciencia!
            &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/i&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Referencias bibliográfica:
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    
          [1]         S. P. Bird, K. M. Tarpenning, y F. E. Marino, «Designing resistance training programmes to enhance muscular fitness: a review of the acute programme variables», Sports Med. Auckl. NZ, vol. 35, n.o 10, pp. 841-851, 2005, doi: 10.2165/00007256-200535100-00002.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/La+desesperaci%C3%B3n.png" length="49977" type="image/png" />
      <pubDate>Tue, 13 Jul 2021 15:13:31 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Entrevista a Rubén Tovar - LA OSTEOPATÍA, ¡VAYA TIMO!</title>
      <link>https://www.notodoesciencia.es/entrevista-a-ruben-tovar-la-osteopatia-vaya-timo</link>
      <description>...</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Entrevista a Rubén Tovar - LA OSTEOPATÍA, ¡VAYA TIMO!
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Rubén Tovar Ochovo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , fisioterapeuta y autor del libro "LA OSTEOPATÍA, ¡VAYA TIMO! nos acompaña en esta pequeña entrevista en la que además de hablarnos sobre su libro, se abordan otros temas relacionados con las pseudociencias, las incongruencias existentes entre colegios profesionales o las entidades educativas, entre otros temas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Esperamos que podáis disfrutar de esta ratito agradable tanto como lo hemos hecho nosotros.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Podéis seguir a Rubén en:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://twitter.com/elefanteG85" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://twitter.com/elefanteG85
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
                      
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://www.instagram.com/tovarochovo/?hl=es" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://www.instagram.com/tovarochovo/?hl=e
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           s
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Presentaci%C3%B3n.jpg" length="160254" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Fri, 02 Jul 2021 14:59:30 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Presentaci%C3%B3n.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Dejémosle atún… por si vuelve en los huesos</title>
      <link>https://www.notodoesciencia.es/dejemosle-atun-por-si-vuelve-en-los-huesos</link>
      <description>...</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Dejémosle atún… por si vuelve en los huesos
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen.png"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
            Figura1.
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
      &lt;i&gt;&#xD;
        
            “El beso de la muerte”
           &#xD;
      &lt;/i&gt;&#xD;
      
           , escultura presente en el cementerio de Poblenou, Barcelona.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿Qué ha pasado?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Lo han matado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿A quién?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Al entrenamiento…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿Al entrenamiento? Pero… ¿Una ciencia puede morir?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¡Pues claro! ¿No te lo estoy diciendo? Que lo han matado… A sangre y hierro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿Pero eso quien lo dice?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¡La policía! ¿Quién lo van a decir si no…? Han venido esta misma mañana y tras llevarse el cadáver nos han dicho a los que estábamos allí presentes: “el entrenamiento ha sido asesinado”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Y, bueno… ¿Quién lo ha matado?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Pues por lo visto la policía dice que han sido dos los que se lo han cargado. Pero vamos… Que eso se veía venir ya en el barrio.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿Qué se veía venir cómo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Pues eso, ¡¿qué te voy a contar?! Que ya se veía venir desde hace tiempo que lo iban a matar al pobrecito mío.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿Eh…?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – A ver… Te explico. Hace ya tiempo que un par de mendas lerendas llamados las ciencias del deporte y la fisioterapia entablaron amistad con el entrenamiento. Al principio tú sabes… Todo guay, uña y carne te diría yo, pues las ciencias del deporte y la fisioterapia cuidaban muy bien del entrenamiento, al menos, eso parecía…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿Parecía…?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¡Claroooo…! En realidad, ni le cuidaban ni nada. Falso. Todo falso. En verdad lo odiaban a muerte. No le querían ni una pizquita. Lo que realmente valoraban del entrenamiento estos dos mendas era su capacidad de producir juaniquiqui.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿Juaniquiqui?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Vamos a ver… En román paladino, ¡Dinero joe…!; Tanto querían al entrenamiento por su dinero que al final acabaron adulterándolo. Vamos… Que lo volvieron loco.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿Enserio lo dejaron tarumba?…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Y tanto. Vamos… La cabeza la tenía ya últimamente completamente perdida. Es más, llegó un momento que el pobrecito mío no sabía ya ni quien era. Perdió su identidad. Lo perdió todo…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Y…, ¿Cómo lo volvieron loco?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Bueno… eso es una historia complicadilla, pero intento ponerte en situación. A ver… Hace años el entrenamiento era un muchacho bien apuesto. Tú me entiendes, un chiquillo con sus cosas buenas y malas, como todos, pero al fin y al cabo un mocete que tenía su cabeza muy bien amueblada y que tenía claro desde siempre quién era y cuáles eran sus principios verdaderos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿Sus principios…?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¡Sí…! Este chiquillo siempre iba hablando de unos principios que él decía tener y que por lo visto formaban parte indisoluble de su personalidad y le hacían ser lo que era.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Ahhhhh… Vale, vale…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Lo que te decía… Que este era un chavalín normal hasta que el pobrecito mío conoció a los dos mendas estos, quienes con argucias de barrio chungo empezaron a desvirtuarlo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿A desvirtuarlo…?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¡Aro joe…! Empezaron a cambiarle el nombre, le añadieron apellidos que no eran suyos, le distorsionaron sus principios, empezaron a atribuirle milagritos y chorradas que él nunca había hecho… Hasta volverlo loco… ¡Coño! Tan loco lo volvieron al pobrecito mío que llegó un momento que ni el mismo sabía ya quién era.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿Enserio…?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Bueno… Eso no es nada, pues si te digo que no solo dejó de reconocerse a sí mismo, sino que también la gente del pueblo dejó de reconocerlo. Vamos… La gente del pueblo lo veía por la calle y no sabían ni quién era.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¡Virgen santísima del amor hermoso…!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Imagínate la de argucias que emplearon las ciencias del deporte y la fisioterapia para llegar a eso. Imagina…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Y… ¿Conoces algunas de esas argucias que comentas?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Buenooooo… ¡Hay miles para contar!, pero la más conocida sin duda es cuando los dos carajas estos hicieron creer al entrenamiento que iban a ayudarlo para que se hiciera famoso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿Famoso…?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Sí… Le decían que si se unía a ellos tendría la oportunidad de ayudar a muchas personas a mejorar su calidad de vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Pero… Espera, ¿el entrenamiento puede mejorar la calidad de vida de las personas?…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Bueno, a ver… No es que el entrenamiento pueda mejorar la calidad de vida de las personas de forma directa, pues realmente lo que el entrenamiento puede hacer es mejorar el rendimiento físico de las personas y, como consecuencia, la calidad de vida de estas. ¿Ahora mejor?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Vale, vale, ahora todo más claro…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Pues eso… Lo que te venía contando, que el entrenamiento estaba encantado, pues él sabía que como consecuencia de su naturaleza podía ayudar a mucha personas, más aún con la ayuda de las ciencias del deporte y la fisioterapia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿Y entonces que salió mal?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            – Lo que salió mal es que no podía imaginar que sus
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “amigos”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            lo que realmente querían no era hacerle famoso para ayudar a las personas, sino para hacerse más ricos ellos mismos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Que sinvergüenzas…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Pasado un tiempo los mendas intentaron monopolizar el entrenamiento cada uno por su lado. En plata, arrimar el agua a su sardina. Y es que, tú sabes… todo lo que rodea la salud, la calidad de vida y el bienestar es un negocio lucrativo hoy en día. Hoy te tiras un pedo y le pones el sufijo terapia y te has inventado un nuevo método holístico de desintoxicación corpóreo-espiritual. En fin… Que los mendas estos lo que querían era forrarse a costa de la propia naturaleza del entrenamiento. Lo que querían eran ganar más y más dinero atrayendo a más y más clientes. ¿Y para ello sabes que hicieron?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¡Sorpréndeme…!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Dividieron el entrenamiento en dos partes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿En dos partes?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            – ¡Así es!… Rompieron al entrenamiento en dos mitades. Algo parecido a un
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “horrocrux”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , es decir, partieron algo indisoluble en dos; las ciencias del deporte crearon el denominado “entrenamiento salud” y la fisioterapia parió al “entrenamiento terapéutico”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿En serio?…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Y tanto… La cuestión es que el entrenamiento cuando se enteró de esto se enfadó bastante, pues vio como las ciencias del deporte y la fisioterapia le habían puesto dos apellidos (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “salud” y “terapéutico”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ) que no le hacían justicia. Y es que, el entrenamiento por su naturaleza siempre mejora el rendimiento físico y, en consecuencia, la calidad de vida. Es por ello por lo que se enfadó tantísimo, pues era incoherente añadirle a algo que ya de por sí mejora la calidad de vida otra palabra que significa más de lo mismo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            – Lógico… Sería como dividir la medicina en
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “medicina salud”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            o
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “medicina terapéutica”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            o como dividir a la psicología en
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “psicología salud”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            o
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “psicología terapéutica”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¡Exacto!… Es que es de poco seso. Es redundante. Eso sí, hay que reconocer que los apellidos son una gilipollez, pero la visión mercantil es acojonante.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¿Cómo…?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – ¡Válgame Dios…! Los apellidos en sí son una chorrada, pero consiguen influir de forma determinante en la percepción poblacional a la hora de vender un servicio. Vamos, que hacen que la gente de a pie piense que entrenamiento y entrenamiento
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “salud”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            o
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “terapéutico”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            son cosas distintas, cuando todos son exactamente lo mismo: entrenamiento. Y… La cosa no acaba aquí.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – No me digas que hay más…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            – Pues te lo digo… La cosa no fue solo el añadirle al entrenamiento un apellido para sesgar a la población. Lo peor de todo fue cuando encima los
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “siensiólogos del deporte”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            y los
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “fisioterapeutólogos”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            se enemistaron intentando imponer el
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “entrenamiento salud”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            por encima del
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “entrenamiento terapéutico”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            o viceversa para así poder ganar más competencias.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Venga ya… ¿En serio?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Y tanto… El entrenamiento no solo tuvo que aguantar apellidos estúpidos, sino también que se pregonaran virtudes de un entrenamiento sobre otro para ganar competencias, cuando los dos son exactamente lo mismo: entrenamiento. Además, los entrenamientos no son mejores por sus apellidos, sino por la buena manipulación que se haga de sus principios.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – De verdad que no lo entiendo…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            – Pues yo menos… No entiendo como sus propios
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “amigos”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            lo pudieron transfigurar y prostituir para atraer a más y más personas de forma sesgada y poco ética. Y no solo eso… Con ello te digo también que, voluntaria o involuntariamente, avalaron otros apellidos fraudulentos como el entrenamiento funcional, el entrenamiento metabólico, el entrenamiento mitocondrial, el entrenamiento neurofuncional, el entrenamiento clínico, el entrenamiento funcional crudo, el entrenamiento biológico, el entrenamiento neurobiológico, ahhhhhhhhhhhhhhh (coge aire, mucho aire), el entrenamiento de fuerza-rápida, el entrenamiento de fuerza-explosiva, el entrenamiento de fuerza-resistencia, el entrenamiento de fuerza-velocidad…
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Te entiendo…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – En fin… Una pena… El muchacho era muy bueno, no se lo merecía…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – Y, bueno… Me ha quedado claro que una ciencia puede morir, pero… ¿Puede resucitar…?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – …Dejémosle atún… Por si vuelve en los huesos…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
                                                                                                                                                                                                       1 año más tarde.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nota de prensa: los hasta ahora presuntos asesinos del entrenamiento quedan condenados a cadena perpetua tras demostrarse que ambos interfirieron deliberadamente en las ciencias del entrenamiento para evitar que esta pudiera poseer un lenguaje técnico que se ajustase a la realidad, fomentando por tanto un lenguaje ambiguo, el cual no permitió que dicha ciencia pudiese desarrollarse correctamente, acto que produjo finalmente la muerte de esta. Ninguna ciencia pude vivir sin una comunicación fluida entre sus profesionales, pacientes, así como con otros profesionales en aras de buscar una atención transdisciplinar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Artículo publicado en la revista Naukas el 15 de mayo de 2021:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://naukas.com/2021/05/15/atun-entrenamiento/" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://naukas.com/2021/05/15/atun-entrenamiento/
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este artículo ha sido redactado por 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Miguel Ángel Puch Garduño
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Máster en Rendimiento Físico-Deportivo, Doctorando en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y Colaborador-Honorario en el Departamento de Deporte e informática en la Universidad Pablo de Olavide. Asimismo, es coautor del Proyecto Divulgativo ¡No Todo es Ciencia! donde se divulgan informaciones científica sobre Ciencias de la Salud.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Referencias bibliográficas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [1]         S. P. Bird, K. M. Tarpenning, y F. E. Marino, «Designing resistance training programmes to enhance muscular fitness: a review of the acute programme variables», Sports Med. Auckl. NZ, vol. 35, n.o 10, pp. 841-851, 2005, doi: 10.2165/00007256-200535100-00002.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen.png" length="779105" type="image/png" />
      <pubDate>Sun, 16 May 2021 21:44:33 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.notodoesciencia.es/dejemosle-atun-por-si-vuelve-en-los-huesos</guid>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Ejercicio físico, una herramienta contra el cáncer de mama que debe alejarse de la charlatanería y aplicar las nuevas evidencias</title>
      <link>https://www.notodoesciencia.es/ejercicio-fisico-una-herramienta-contra-el-cancer-de-mama-que-debe-alejarse-de-la-charlataneria-y-aplicar-las-nuevas-evidencias</link>
      <description>...</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Ejercicio físico, una herramienta contra el cáncer de mama que debe alejarse de la charlatanería y aplicar las nuevas evidencias
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen+1.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
            Figura 1.
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
      &lt;i&gt;&#xD;
        
            “The Night”
           &#xD;
      &lt;/i&gt;&#xD;
      
           de Michele di Rodolfo del Ghirlandaio [1].
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace millones de años, en los albores del universo, Apolo, patrón de las artes musicales, así como Dios de la Salud y la Enfermedad, fue martirizado carnalmente por Afrodita, Diosa del amor y de tan excelso poder que ni el más ínfimo ser podía escapar a sus designios. La poderosa Diosa, hastiada de que el ególatra Apolo no se enamorase de nadie, decidió tomar la justicia por su mano subyugando al insolente Dios para que adoleciese de amor por Corónide, una princesa tesalia tan bella que incluso las rosas, agonizantes de envidia, morían a su paso. Apolo, aojado e incapaz de soportar tal condena amorosa decidió acabar con su tormento poniendo en juego toda su galantería, gracias a la cual, tras variopintos requiebros consiguió finalmente conquistar a la princesa. Pasado unos años y, fruto del romance de Dios y mortal nació un niño, Asclepio, un pequeño que tras una infancia nefanda acabó siéndole encomendado al Centauro Quirón, quien se ocupó de su educación, tal y como ya hizo en otra ocasión con el mismísimo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Aquiles" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Aquiles
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , e
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           l mejor de los griegos. Así, tras pasar años bajo la instrucción de Quirón, Asclepio aprendió todo lo referente a las artes curativas, llegando a alcanzar tan magnificente pericia en medicina que Zeus, temeroso de que el más allá quedase despoblado de almas, hubo de darle muerte con uno de sus rayos. De esta suerte, el mundo quedó desamparado, pues no solo había perecido Asclepio, sino que además, tal acto provocó la ira del padre, Apolo, quien en retaliación por la muerte de su hijo causó epidemias y enfermedades por todo el orbe, las cuales acompañaron a la humanidad desde el inicio de su existencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Ora por los Dioses, ora por circunstancias biológicas, multitud de enfermedades contemporáneas han estado junto al ser humano desde el principio de los tiempos. Infortunadamente, una de las patologías que ha acompañado al hombre desde sus primeros pasos ha sido el cáncer de mama, una afección que según el Instituto Nacional de Estadística dejó 18,27 defunciones por cada 100.000 habitantes en el año 2018 [2]. Existe, empero la concepción popular de que el cáncer de mama es una enfermedad del hombre moderno [3]; craso error, pues solo basta dar un vistazo a los retales del pasado para vislumbrar vestigios de la enfermedad. Dicho lo anterior, cabe señalar que ya en época renacentista pueden hallarse representaciones pictóricas como
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “The Night”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            de Michele di Rodolfo del Ghirlandaio o
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “The Allegory of Fortitude”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            de Maso da San Friano en las cuales puede contemplarse a féminas que padecen cáncer de mama [1]. Además, si se sigue pisando el acelerador del tiempo puede arribarse hasta el Antiguo Egipto, lugar del que proviene el Papiro de Edwin Smith, un documento con referencias explícitas al cáncer de mama y que, grosso modo, data del año 3.000 a.C. [4]. Por último, si se avanza un poco más allá en el tiempo, ya no es factible encontrar tumores humanos en tejidos blandos como las mamas, pues el tiempo va borrando sus huellas; no obstante, lo que sí es hallable son osteosarcomas en tejidos duros como el óseo en ancestros humanos con una antigüedad de 1,7 millones de años [3], lo cual lleva a pensar que el cáncer es tan antiguo como la raza humana [4]. Y es que, como dijo Siddhartha Mukherjee:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "La civilización no causó el cáncer, sino que, al extender la expectativa de vida humana, lo descubrió".
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este aumento de la esperanza de vida es un hecho que se ha producido paulatinamente [5], en parte, gracias al progreso médico [6], el cual permitió pasar de la sanación a la medicina. Reflejo de ello puede ser el cáncer de mama y otros cánceres en general, una enfermedad que desde Hipócrates, pasando por su sucesor romano más fiel, Galeno y, hasta llegar a la Edad Media fue atribuida a un desequilibrio en los humores [1]. Concretamente, se argumentaba que el desequilibro humoral se producía por un aumento de bilis negra, evento el cual se intentaba remediar mediante la aplicación de procesos sanatorios que conjugaban una mezcla de folklore local, herbología y dogmas religiosos [1], [4]. Hay que remontarse al renacimiento para dejar atrás la sanación y poder observar avances médicos de mayor enjundia como, por ejemplo, la realización de disecciones y dibujos anatómicos detallados [1], actos que junto con la popularización en el siglo XIX de la asepsia y anestesia, impulsó las cirugías [7]. Todos ellos supusieron grandes avances; no obstante, quizás los progresos más importantes para tratar el cáncer se produjeron en el siglo XX con la radioterapia, fruto del descubrimiento de los rayos X y del Radio [7] y con la quimioterapia, gracias al hallazgo del uso de las mostazas nitrogenadas para tratar linfomas y de los antagonista del ácido fólico para la leucemia [8], [9].
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como ha podido contemplarse por lo anteriormente expresado, en el pasado, la gran mayoría de progresos para abordar el cáncer de mama, entre otros tipos de cánceres, surgen a raíz de la investigación médica. Sin embargo, en la actualidad esto parece estar cambiado, pues si bien es cierto que la medicina sigue jugando un papel preponderante en el desarrollo de tratamientos más eficaces, eficientes y seguros, también ha de mencionarse que, el surgimiento de otras nuevas ciencias con gran auge investigador está aportando nuevos saberes que pueden ayudar en el abordaje de la enfermedad. Entre estas nuevas ciencias que mencionamos, aunque pudieran mencionarse varias, una de las que ha desarrollado un mayor cuerpo de investigaciones científicas en relación con el cáncer y, más concretamente, con el cáncer de mama, han sido las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, una rama de conocimientos relativamente reciente pero que en los últimos años ha evidenciado su vital importancia como herramienta asistencial en el tratamiento de esta enfermedad [10].
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como resultado de este auge investigador en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte se ha evidenciado, en los últimos años, cómo la realización de un programa de entrenamiento puede aportar múltiples beneficios a las personas que padecen cáncer de mama [11]. Estos beneficios que el entrenamiento puede aportar están orientados hacia la paliación de los efectos secundarios causados por los tratamientos médicos administrados [10]. Entre estos efectos secundarios que puede mitigar el entrenamiento se encuentra uno de los más comunes y perjudiciales para el paciente: la disminución del rendimiento físico a nivel muscular, una disminución que se presenta, entre otros factores, como consecuencia derivada de los daños causados por las intervenciones médicas sobre la musculatura [10]. Esta pérdida de rendimiento físico a nivel muscular en pacientes de cáncer de mama se manifiesta primordialmente por la incapacidad de generar fuerza, hecho que deriva en la conocida como fatiga muscular temprana o, lo que es lo mismo, en la disminución involuntaria e inevitable de la fuerza aplicada que el paciente puede producir tras someterse a los tratamientos médicos [10], [12]. Todo ello provoca en el paciente una pérdida de autonomía, ya que un menor rendimiento físico a nivel muscular, es decir, menos fuerza y más fatiga, implica una mayor dependencia de terceras personas, pues el paciente experimentará una mayor incapacidad para realizar con normalidad tareas de la vida cotidiana, disfunciones a nivel muscular, mayor riesgo de caídas, etcétera [13]. Finalmente, esta concatenación de eventos desembocará de manera irrefrenable en una disminución de la calidad de vida del paciente [13].
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Concretamente, en este caso que nos atañe, este importante efecto secundario expresado en el párrafo anterior puede ser atenuado mediante la realización de un programa de entrenamiento, pues aunque desgraciadamente el ejercicio físico no puede sanar la enfermedad de cáncer de mama, lo que si puede hacer es mitigar los efectos de los tratamientos médicos, lo cual deriva en una mejor calidad de vida del paciente. Específicamente, cuando un paciente de cáncer de mama se somete a un programa de entrenamiento, lo que ocurre es que el rendimiento físico a nivel muscular, estimado normalmente como fuerza en Newtons, no se ve deteriorado o, al menos, no se ve deteriorado en demasía [14]. Esta paliación de la depleción del rendimiento físico a nivel muscular conlleva a que la cualidad de fuerza no se deteriore y, por tanto, a que no se produzca fatiga muscular temprana, eventos que evitarán una pérdida de autonomía del paciente, así como, su dependencia y, en última instancia, una disminución de la calidad de vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Hasta lo aquí narrado, pudiera pensarse que esto de aplicar un programa de entrenamiento a personas que padecen cáncer de mama puede ser poco menos que la panacea. Empero, como puede ir deduciéndose, no es oro todo lo que reluce ni plata todo lo que brilla, o dicho de forma más clara, no todo lo que rodea al mundo del entrenamiento en relación con el cáncer de mama es bueno en su totalidad. Y es que, en esta dupla que conforman el entrenamiento y el cáncer de mama podemos encontrar diferentes sesgos y falacias, o dicho descortésmente, simple y llanas mentiras. Así, por ejemplo, entre las añagazas más sonadas en este dueto podemos encontrar la típica expresión:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “el entrenamiento previene el cáncer”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , una declaración que únicamente lo que hace es jugar con la desesperanza de las personas, pues evidentemente, esta afirmación es poco menos que una chifladura ya que el entrenamiento no posee la capacidad de prevenir ninguna enfermedad. Y es que, ha de saberse que el término
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “prevenir”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            según la RAE es sinónimo de evitar y, lamentablemente, el entrenamiento no puede evitar el padecimiento de enfermedades. Ahora bien, otra cosa diametralmente opuesta es que el entrenamiento, al igual que otros factores, pueda disminuir el riesgo de padecer ciertas patologías a nivel poblacional. En decir, una cosa es prevenir, sinónimo de evitar por completo las posibilidades de sufrir cáncer y, otra cosa muy distinta es disminuir riesgos, sinónimo de reducir la probabilidad de padecer cáncer.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen+2-b13c0b26.png" alt=""/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Figura 2. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Titular web fraudulento que incita a la ciudadanía a pensar que practicar deporte previene el cáncer.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Asimismo, otro de los planteamientos que se interponen en el par entrenamiento y cáncer de mama es:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “el ejercicio es un medicamento”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , una metáfora en principio bienintencionada pero que con el paso del tiempo ha sido distorsionada, pues hay quien hace creer a las personas que pueden tratar sus patologías sola y exclusivamente con entrenamiento físico. Actualmente, desde diversos sectores se está imponiendo una tendencia
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “entrenocentrista”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            de la salud, en la cual parece que el entrenamiento es un
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “previenelotodo”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , así como, un
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “curalotodo”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , olvidándose que el entrenamiento ni previene ni posee capacidad para curar o devolver la salud al enfermo por sí solo, pues el ejercicio es una herramienta asistencial de la cual la medicina puede ayudarse para tratar patologías, pero no un tratamiento principal de enfermedades. Por supuesto esta metáfora, cuando deja de tratarse como metáfora, no solo es éticamente inmoral sino que además desde su más intrínseco significado es absurda, pues si se consulta el diccionario de la Real Academia Española puede verse que
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “medicamento”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            hace referencia a sustancia, mientras que
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “ejercicio”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            hace referencia a
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “acción”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Además, esta analogía conllevaría a que todo aquello que aportase beneficios a las personas sería tratado como medicamento; por ejemplo, determinados alimentos serían medicamentos, porque claro, la vitamina C de una naranja puede erradicar la presencia de escorbuto entre la población [15].
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen+3-3c7cfa2c.png" alt=""/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Figura 3.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Titular web fraudulento que incita a la ciudadanía a pensar que el deporte cura el cáncer.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Igualmente, otra de estas argucias existentes es atribuir propiedades mágico-místico-milagrosas a determinados deportes o modalidades deportivas. Por ejemplo, puede verse como en los últimos años se ha puesto de moda argumentar que practicar yoga, tai-chi o tiro con arco, entre otros, posee grandes beneficios para los pacientes de cáncer de mama. Indudablemente, estas afirmaciones se hallan rebosantes de razonamientos falaces y sesgados, pues realmente lo que proyecta beneficios al paciente no es un determinado deporte o modalidad deportiva sino lo que subyace a cualquier práctica deportiva, dicho en dos palabras:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “el entrenamiento”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Es muy poco honrado opacar los beneficios del entrenamiento bajo el monopolio exclusivo de unos deportes o modalidades deportivas en concreto, pues lo realmente importante y fundamental es entrenar, ora en un campo de atletismo, ora en un gimnasio, ora sea donde sea. Por supuesto, ha de recordarse que actualmente tanto yoga como tai-chi están consideradas por el Ministerio de Sanidad como prácticas de dudosa legalidad en diversos ámbitos [16]. El tiro con arco no, por ahora…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Simultáneamente, otro de los problemas que se encuentra el dúo entrenamiento y cáncer de mama es el inmovilismo ideológico, o lo que es lo mismo, la resistencia a aplicar la nuevas evidencias científicas disponibles, algo ya recurrente también en otras ciencias [17]. Y es que, actualmente existen nuevas metodologías de entrenamiento que no se ponen en uso, como, por ejemplo, el control, programación y evaluación del entrenamiento de fuerza mediante la velocidad de ejecución, una metodología que puede aplicarse con un simple móvil y que, de emplearse en pacientes con cáncer de mama, podría aportar una disminución de la incertidumbre en el proceso de entrenamiento. No obstante, lejos de ponerse esta metodología en marcha hay que decir lamentablemente que todavía hay artículos científicos en los que se somete a pacientes de cáncer de mama a realizar tests de 1 Repetición Máxima, prueba donde a los sujetos se les obliga a coger el máximo peso posible en un determinado ejercicio, una práctica que implica grandes riesgos para el paciente [18]. Igualmente todavía hay que decir, por desgracia, que aún existen artículos científicos que
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “investigan”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            los efectos del entrenamiento sobre pacientes de cáncer de mama utilizando programaciones de entrenamiento no solo basadas en la medición de 1 Repetición Máxima, sino también en la adjudicación de un determinado número de repeticiones para todos los sujetos [18], cuando realmente hacer el mismo número de repeticiones en una misma serie y ante una misma carga relativa (% 1 Repetición Máxima) no significa que los sujetos estén entrenando con el mismo carácter del esfuerzo, pues es sabido que ante una misma carga relativa, el número de repeticiones que puede ser realizado en una serie por cada sujeto es diferente.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En conclusión, existe una rama científica llamada Ciencias del Deporte que por su naturaleza es capaz de aportar múltiples beneficios a los pacientes de cáncer de mama. Sin embargo, esta ciencia, al igual que otra muchas, en los últimos años se ha visto rodeada de una espiral de planteamientos falaces y sesgados, así como de un inmovilismo profesional. Todo ello hace que el fino velo que separa a ciencia y magia se desgarre, lo cual produce aquello denominado como la “cienciamística”, es decir, una ciencia nacida del cretinismo que lo único que hace es crear incertidumbre en el ciudadano para volverle ignorante y, en consecuencia, tener más facilidades para venderle un producto o servicio, normalmente fraudulento. De esta forma, claro está, es mucho más sencillo que los peces piquen en el cebo, sobre todo aquellos que al nacer no tuvieron la suerte de caer en un bonito código postal y que, consecuentemente, no gozaron del nivel económico necesario para poder formarse académicamente. Confiemos en que las tres hijas que Asclepio nos dejó antes de morir, Higía (saludable), Panacea (que todo lo cura) y Yasó (curación), nos alumbren el camino a la cordura.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Artículo publicado en la revista Naukas el 14 de marzo de 2021:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://naukas.com/2021/03/14/ejercicio-fisico-una-herramienta-contra-el-cancer-de-mama-que-debe-alejarse-de-la-charlataneria-y-aplicar-las-nuevas-evidencias/"&gt;&#xD;
      
           https://naukas.com/2021/03/14/ejercicio-fisico-una-herramienta-contra-el-cancer-de-mama-que-debe-alejarse-de-la-charlataneria-y-aplicar-las-nuevas-evidencias/
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este artículo ha sido redactado por
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Miguel Ángel Puch Garduño
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Máster en Rendimiento Físico-Deportivo, Doctorando en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y Colaborador-Honorario en el Departamento de Deporte e informática en la Universidad Pablo de Olavide. Asimismo, es coautor del Proyecto Divulgativo ¡No Todo es Ciencia! donde se divulgan informaciones científica sobre Ciencias de la Salud.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Referencias bibliográficas
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           :
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [1]         R. Bianucci, A. Perciaccante, P. Charlier, O. Appenzeller, y D. Lippi, «Earliest evidence of malignant breast cancer in Renaissance paintings», Lancet Oncol., vol. 19, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            2, pp. 166-167, feb. 2018, doi: 10.1016/S1470-2045(18)30035-4.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [2]         «Tasas estandarizadas de mortalidad por causa de muerte (causas más frecuentes de cada grupo de edad), sexo, nivel de estudio y edad. 25 y más años.», INE. https://www.ine.es/jaxi/Datos.htm?path=/t15/p417/a2018/&amp;amp;file=04002a.px#!tabs-tabla (accedido feb. 12, 2021).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [3]         E. J. Odes et al., «Earliest hominin cancer: 1.7-million-year-old osteosarcoma from Swartkrans Cave, South Africa», South Afr. J. Sci., vol. 112, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            7/8, Art. n.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            7/8, jul. 2016, doi: 10.17159/sajs.2016/20150471.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [4]         S. I. Hajdu, «A note from history: Landmarks in history of cancer, part 1», Cancer, vol. 117, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            5, pp. 1097-1102, 2011, doi: https://doi.org/10.1002/cncr.25553.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [5]         «Evolución de la esperanza de vida a edades avanzadas por periodo y sexo. Brecha de género. España.», INE. https://www.ine.es/jaxi/Datos.htm?path=/t00/mujeres_hombres/tablas_1/&amp;amp;file=d01006.px#!tabs-tabla (accedido feb. 18, 2021).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [6]         «La esperanza de vida ha aumentado en 5 años desde el año 2000, pero persisten las desigualdades sanitarias». https://www.who.int/es/news/item/19-05-2016-life-expectancy-increased-by-5-years-since-2000-but-health-inequalities-persist (accedido feb. 18, 2021).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [7]         S. I. Hajdu, «A note from history: Landmarks in history of cancer, part 4», Cancer, vol. 118, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            20, pp. 4914-4928, 2012, doi: https://doi.org/10.1002/cncr.27509.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [8]         S. I. Hajdu y M. Vadmal, «A note from history: Landmarks in history of cancer, Part 6», Cancer, vol. 119, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            23, pp. 4058-4082, 2013, doi: https://doi.org/10.1002/cncr.28319.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [9]         V. T. DeVita y E. Chu, «A history of cancer chemotherapy», Cancer Res., vol. 68, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            21, pp. 8643-8653, nov. 2008, doi: 10.1158/0008-5472.CAN-07-6611.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [10]       O. Klassen et al., «Muscle strength in breast cancer patients receiving different treatment regimes», J. Cachexia Sarcopenia Muscle, vol. 8, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            2, pp. 305-316, abr. 2017, doi: 10.1002/jcsm.12165.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [11]       A. Johnsson, I. Demmelmaier, K. Sjövall, P. Wagner, H. Olsson, y Å. B. Tornberg, «A single exercise session improves side-effects of chemotherapy in women with breast cancer: an observational study», BMC Cancer, vol. 19, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            1, p. 1073, nov. 2019, doi: 10.1186/s12885-019-6310-0.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [12]       R. M. Enoka y D. G. Stuart, «Neurobiology of muscle fatigue», J. Appl. Physiol. Bethesda Md 1985, vol. 72, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            5, pp. 1631-1648, may 1992, doi: 10.1152/jappl.1992.72.5.1631.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [13]       C. Beaudart, S. Gillain, J. Petermans, J. Y. Reginster, y O. Bruyère, «[Sarcopenia: what’s new in 2014]», Rev. Med. Liege, vol. 69, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            5-6, pp. 251-257, jun. 2014.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [14]       S. Mijwel et al., «Highly favorable physiological responses to concurrent resistance and high-intensity interval training during chemotherapy: the OptiTrain breast cancer trial», Breast Cancer Res. Treat., vol. 169, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            1, pp. 93-103, may 2018, doi: 10.1007/s10549-018-4663-8.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [15]       A. Bhatt, «Evolution of Clinical Research: A History Before and Beyond James Lind», Perspect. Clin. Res., vol. 1, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            1, pp. 6-10, 2010.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [16]       «Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social - Gabinete de Prensa - Notas de Prensa». https://www.mscbs.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=4527 (accedido feb. 22, 2021).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [17]       V. van Someren, «Changing Clinical Practice in the Light of the Evidence: Two Contrasting Stories from Perinatology», en Getting Research Findings Into Practice, John Wiley &amp;amp; Sons, Ltd, 2002, pp. 77-85.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [18]       K. Bloomquist et al., «Heavy-load resistance exercise during chemotherapy in physically inactive breast cancer survivors at risk for lymphedema: a randomized trial», Acta Oncol. Stockh. Swed., vol. 58, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            12, pp. 1667-1675, dic. 2019, doi: 10.1080/0284186X.2019.1643916.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Mon, 15 Mar 2021 17:42:33 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.notodoesciencia.es/ejercicio-fisico-una-herramienta-contra-el-cancer-de-mama-que-debe-alejarse-de-la-charlataneria-y-aplicar-las-nuevas-evidencias</guid>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Incrementar los impuestos a las bebidas edulcoradas para “proteger” la salud del ciudadano?</title>
      <link>https://www.notodoesciencia.es/incrementar-los-impuestos-a-las-bebidas-edulcoradas-para-proteger-la-salud-del-ciudadano</link>
      <description>...</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         ¿Incrementar los impuestos a las bebidas edulcoradas para
         &#xD;
  &lt;i&gt;&#xD;
    
          “proteger”
         &#xD;
  &lt;/i&gt;&#xD;
  
         la salud del ciudadano?
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Titan+Atlas.png"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
            Figura 1.
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
      
           Titán Atlas sometido al castigo de sostener la bóveda celeste por toda la eternidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace miles de años, el Dios supremo del Olimpo, Zeus, tras proclamarse vencedor junto a sus hermanos de la agónica guerra denominada Titanomaquia, consumó su venganza contra los vencidos, los Titanes. De esta forma, el Padre de los Dioses dictaminó que la mayoría de los Titanes fuesen encadenados y arrojados al Tártaro, la más profunda de las profundidades del inframundo. Empero, no todos los Titanes corrieron la misma fortuna, pues si bien la gran mayoría de ellos fueron arrojados al más profundo de los abismos del reino de Hades, Zeus ideó para algunos otros, penitencias diferentes. Así, por ejemplo, el Titán Atlas, Padre de las Hespérides, fue condenado por toda la eternidad a sostener a Urano, el cielo, pues este, tras fenecer la Titanomaquia había quedado enormemente debilitado como consecuencia de las feroces batallas que ocurrieron bajo él y, por tanto, no podía siquiera mantenerse erguido por sus propios medios... Manifiestamente, la condena que el Dios supremo del Olimpo impuso al Titán Atlas ha sido una de las más inclementes conocidas hasta el presente. No obstante, todo parece apuntar a que en un porvenir más cercano que lejano esta penitencia dejará de ser considerada como una de las más desmesuradas de la historia. Y es que, hogaño se está viviendo una mortificación mucho más desproporcionada que la impuesta al Titán Atlas. Una condena en la que ya no existe un patíbulo escarnecedor, sino que ahora se trata de una mortificación silenciosa y transparente que toma forma en imposición constante y reiterada de nuevos impuestos a la población por parte de los diferentes Gobiernos Estatales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En el caso que nos atañe, hablaremos de estas nuevas mortificaciones, o lo que es lo mismo,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “de tributos, normalmente económicos, que se exigen a los ciudadanos para posteriormente reinvertirlos en mejorar el Estado de bienestar”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Más detalladamente, se hablará sobre la nueva medida estrella impuesta por el Gobierno del Estado Español en la cual se expresa lo siguiente:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) se modifica pasando del tipo impositivo aplicable a las bebidas que contienen edulcorantes añadidos, tanto naturales como aditivos edulcorantes, para pasar a tributar al tipo impositivo general del 21 por ciento”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            [1]. Una medida que según el Gobierno:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “constituye un compromiso social para racionalizar y promover el consumo responsable de bebidas edulcoradas, en particular entre la población infantojuvenil y entre personas desfavorecidas”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            [1], [2]. En otras palabras más inteligibles, que la motivación del Gobierno para aumentar el IVA sobre las bebidas edulcoradas no es incrementar la recaudación del Estado ni nada por el estilo, sino simplemente conseguir ayudar al ciudadano. En este caso, la ayuda al ciudadano se produciría llevando a cabo una reducción del poder adquisitivo del mismo para que así este no pueda comprar bebidas edulcoradas y, por tanto, la ingesta de estas disminuya y, en consecuencia, en un hipotético futuro se reduzcan las patologías o circunstancias adversas derivadas por consumo excesivo de este tipo de productos, sobre todo en las familias con menos recursos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En principio, puede parecer que ante esta nueva norma habría que realizar poco menos que una genuflexión al Estado por subir los impuestos, pues si se ojea de forma sutil la nueva medida ha de reconocerse que suena
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “de la leche”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , pues arguye una relación directa e inversa en la que se expresa que:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “si se sube el precio de las bebidas edulcoradas, las personas compran menos de estas, por tanto, consumen menos litros y, consecuentemente, se “protege” la salud poblacional”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Hasta aquí, si se es honesto, la idea sería, como diría el filósofo Juan Carlos Aragón,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “del carajo pipa”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . El problema surge cuando se le da una patada a la ojeada sutil y se toma como mecanismo analítico el pensamiento reflexivo, es decir, un pensamiento verdadero que analice la medida impuesta por el Gobierno sin tener en cuenta la embelesadora retórica utilizada en su escritura. Y es que, si analizamos en profundidad la medida, esta comienza a perder toda su robustez aparente y comienzan a vislumbrársele ciertas grietas y fisuras. Es más, con un primer razonamiento no muy profundo puede llegar a concluirse que parece ciertamente incoherente achacar, tal y como hace el Gobierno, el excesivo consumo de bebidas edulcoradas a derivas puramente económicas, pues solo hace falta ir a un supermercado para observar que una botella de la marca
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Coca-Cola”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            tiene un costo medio para el ciudadano de 0.90 euros/litros, mientras que el agua marca
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Font Vella”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            posee un costo para el ciudadano de 0.40 euros/litros, menos de la mitad. Ante esta circunstancia quizás lo más conveniente sería hacer un ejercicio de introspección y preguntarse:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “si la bebida más saludable es la más barata ¿resultará efectivo seguir incrementando el precio de las bebidas menos saludables?”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Desde nuestro punto de vista, claramente no, pues existen diversos motivos de peso que pueden justificar la insensatez de la medida, tales como los que se presentan a continuación.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Lo primero que debería tenerse en cuenta antes de implantar este tipo de medidas económicas es que estas son fácilmente sorteables por las grandes empresas. Y es que, las grandes multinacionales productoras de bebidas edulcoradas poseen tales márgenes de beneficios que pueden permitirse sin grandes problemas reducir sus ganancias sustancialmente y, consecuentemente, asumir el incremento del IVA, de forma que el ciudadano no perciba en el coste final un aumento en el precio del producto. En otras palabras, habrá empresas que para que el consumidor no perciba la subida de impuestos preferirán reducir sus beneficios económicos, aunque la empresa vea reducidas sus ganancias, así esta conseguirá inutilizar la medida, pues el ciudadano no verá un incremento en el precio final del producto y lo seguirá consumiendo al mismo ritmo que hasta entonces. Es por todo ello por lo que no parece que sea una gran idea implementar medidas gubernamentales en las cuales las grandes empresas tengan márgenes posibles de actuación, pues no dudemos que si a las multinacionales se les brinda la oportunidad de actuar harán todo lo posible para inutilizar la medida. Por supuesto, todo sea dicho, si las empresas productoras de bebidas edulcoradas asumiesen pérdidas para
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “anular”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            la subida del IVA, el gran beneficiado sería el Estado, pues los ciudadanos no percibirían un aumento en el precio del producto y, por tanto, el consumo de bebidas se mantendría. Sin embargo, el Gobierno en vez recaudar el 10 recaudaría el 21 por ciento [3]. Así ya hay más para las pensiones…
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           También debe tenerse en cuenta que esta nueva medida económica no es igualitaria ante todas la personas, algo que atenta contra nuestra constitución [4]. Y es que, esta medida afectará de forma más acuciada a las familias con menos ingresos y, lamentablemente, no será para
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “mejorar su salud biológica” sino para “empeorar la salud de su bolsillo”.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            De esta manera, el rico podrá seguir pagando sin ningún problema la bebida edulcorada unos céntimos más cara mientras que el pobre no. En este caso, el utópico Gobierno pensará:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “mejor para el pobre, pues no consumir bebidas edulcoradas “protegerá” su salud”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            No obstante, la cosa no funciona tal que así; es algo más compleja, pues no hace falta ser una lumbrera para deducir que, si el pobre no consume bebidas edulcoradas porque aumentan de precio, consumirá
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “otra cosa”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , lo cual no quiere decir que esa
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “otra cosa”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            que tome sea saludable. Siendo más claros, que una persona no pueda permitirse económicamente consumir una bebida edulcorada no garantiza que consuma un producto saludable. Más aun cuando al dar una vuelta por el supermercado cualquier persona puede encontrar otros miles de productos insanos a precios ínfimos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Otro de los grandes inconvenientes que entrañan este tipo de medidas económicas es que aumenta la crispación de la población. Es decir, normalmente cuando una medida va destinada a incrementar el precio final de un producto, esta no es bien a
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            similada por población general, menos aún si esta es lega en materia científica. Así pues, en muy escasas circunstancias la población percibe una protección de su salud con este tipo de medidas; es más, lo que realmente percibe es un daño directo a su bolsillo.  Esto suele ocurrir cuando las medidas se implementan, como en este caso, en forma
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           de castigo, o lo que es lo mismo, como un procedimiento encaminado a disminuir la probabilidad de ocurrencia de un determinado comportamiento
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [5], en este caso, la conducta de comprar bebidas azucaradas. Y es que, el castigo no es la técnica más adecuada para modi
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ficar patrones de conducta y promover cambios en los hábitos de consumo de la sociedad. Es por ello por lo que quizás el método no debería ser aumentar los impuestos sino, por ejemplo, bajar dichos impuestos de aquellos productos y/o servicios que sí son considerados saludables, para reforzar así aquellas conductas que dentro de este contexto se entienden como adecuadas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Asimismo, en un intento de no ofrecer una visión sesgada de la realidad ha de decirse que existen diversos estudios científicos que abogan por implementar un gravamen a las bebidas edulcoradas para así
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “proteger”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            la salud del ciudadano. Sin embargo, aunque algunos ensayos aboguen por implementar este tipo de gravamen, hay que tener presente que estos trabajos académicos presentan en su mayoría estructuras metodológicas que no pueden sustentar unos resultados firmes. Así, por ejemplo, podemos ver como una gran parte de estas investigaciones basan sus resultados y conclusiones en microsimulaciones, las cuales son estimaciones de una realidad hipotética [6], [7]. Asimismo, también podemos observar que, no todos los ensayos realizados en este ámbito están basados en microsimulaciones, sino que existen otros que llevan a cabo un análisis de la realidad; en este caso, mediante estudios observacionales. No obstante, aunque este último tipo de investigación llevan a cabo un análisis de la realidad, sus resultados también deben ser tomados con cautela, pues este tipo de metodología en su mayoría no puede establecer vínculos causales entre la implementación del impuesto y los cambios en los resultados medidos [8]. Por último, también ha de añadirse que estos estudios se encuentran parcialmente sesgados ya que investigan en base a una metodología penalizadora y carente de valor educativo, cuando quizás deberían realizarse estudios basados en procedimientos de reforzamiento.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Y ahora ya, toca ponerse serio. Así que, piénsese. Si realmente el Gobierno tuviese la genuina y magnánima voluntad de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “proteger”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            la salud del ciudadano lo que realizaría no sería una subida de impuestos, sino una fuerte inversión de recursos económicos y humanos, los cuales fuesen destinados a: 1) disminuir los impuestos de todos aquellos productos y/o servicios que disminuyen el riesgo, en la medida de lo posible, de la aparición de enfermedades o circunstancias adversas causadas por estilos de vidas insalubres en la población; 2) implementar los centros sanitarios con la tan necesitada figura del dietista-nutricionista para que así estos profesionales puedan prescribir pautas dietéticas adecuadas a la ciudadanos; 3) introducir en los centros educativos enseñanzas relacionadas con la educación nutricional, las cuales aporten conocimientos a los estudiantes sobre como alimentarse adecuadamente; 4) mejorar las herramientas presentes en los centros sociales para que así las personas con menos recursos económicos puedan resolver sus dudas en materia de nutrición; 5) fomentar una normativa de etiquetado en los productos destinados a la alimentación que sea más entendible para la población lega en materia científica; 6) incentivar a las grandes empresas productoras de bebidas edulcoradas para que trabajen en productos más saludables, etcétera, etcétera, etcétera…Pero claro primo mío, si se piensa sosegadamente, con estas últimas medidas la recaudación Estatal se reduce a la friolera cifra de 0
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “doblones”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . No, no, espera, es peor aún. ¡¡Hay que invertir dinero!!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Evidentemente, no puede decirse que la idea de los impuestos sea una idea nefasta, pues los impuestos cuando son bien implementados y empleados poseen un objetivo muy interesante, el cual no es otro que redistribuir recursos entre ricos y pobres, así como, dotar al Estado de recursos económicos para que este pueda construir infraestructuras y brindarle servicios a la ciudadanía. Sin embargo, lo que no es ético es implementar impuestos alegando razones que verdaderamente o no se consiguen o no se persiguen. En resumidas cuentas, no se puede incrementar un impuesto alegando una
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “protección”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            de la salud ciudadana, cuando en realidad la medida impuesta no protege la salud. Y es que, ninguna medida que se implemente en forma de castigo y, además, demonice a un producto puede aportar muchos beneficios, pues la protección de la salud no viene castigando, ni tampoco demonizando. La protección de la salud viene reforzando comportamientos adecuados e invirtiendo en servicios sanitarios y en educación. En síntesis, no cometamos el mismo error que Zeus, quien buscando la corrección y el arrepentimiento del Titán Atlas utilizó un castigo exorbitado y, sin embargo, nunca consiguió que este se arrepintiera de sus actos, pues lo único que consiguió fue que el Titán desarrollara una animadversión cada vez más acuciada hacia los Dioses del Olimpo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este artículo ha sido redactado por
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Miguel Ángel Puch Garduño
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, en colaboración con
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           María José López Barrio
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , Graduada en Psicología y
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Claudia Gutiérrez Correa
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , estudiante de Nutrición Humana y Dietética, para el Proyecto Divulgativo ¡No Todo es Ciencia! Un proyecto destinado a la divulgación de información científica en Ciencias de la Salud.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Referencias bibliográficas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [1] «BOE.es - Documento consolidado BOE-A-2020-17339». https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2020-17339 (accedido ene. 17, 2021).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [2] Ministerio de Consumo, «Estudio Aladino», p. 184, 2019.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [3] «Información General - Agencia Tributaria». https://www.agenciatributaria.es/AEAT.internet/Inicio/La_Agencia_Tributaria/Campanas/IVA/_INFORMACION/Informacion_General/Informacion_General.shtml (accedido ene. 17, 2021).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [4] «BOE.es - Documento consolidado BOE-A-1978-31229». https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1978-31229 (accedido ene. 19, 2021).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [5] P. S. D. P. Ricardo, M. V. Miguel, O. J. S. Cristina, O. L. Nuria, y P. F. V. Jesús, Psicología del Aprendizaje. Editorial UNED, 2014.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [6] P. Wilde et al., «Cost-Effectiveness of a US National Sugar-Sweetened Beverage Tax With a Multistakeholder Approach: Who Pays and Who Benefits», Am. J. Public Health, vol. 109, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            2, pp. 276-284, feb. 2019, doi: 10.2105/AJPH.2018.304803.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [7] Y. Lee et al., «Health Impact and Cost-Effectiveness of Volume, Tiered, and Absolute Sugar Content Sugar-Sweetened Beverage Tax Policies in the United States: A Microsimulation Study», Circulation, vol. 142, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            6, pp. 523-534, ago. 2020, doi: 10.1161/CIRCULATIONAHA.119.042956.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           [8] L. D. Silver et al., «Changes in prices, sales, consumer spending, and beverage consumption one year after a tax on sugar-sweetened beverages in Berkeley, California, US: A before-and-after study», PLoS Med., vol. 14, n.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           o
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            4, p. e1002283, abr. 2017, doi: 10.1371/journal.pmed.1002283.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Wed, 27 Jan 2021 16:40:25 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Las Ciencias del Deporte en el País de la Maravillas</title>
      <link>https://www.notodoesciencia.es/las-ciencias-del-deporte-en-el-pais-de-la-maravillas</link>
      <description>...</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Las Ciencias del Deporte en el País de las Maravillas
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen+1.png"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;b&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;span&gt;&#xD;
              
                
              &#xD;
            &lt;/span&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
          
             Figura 1
            &#xD;
        &lt;/b&gt;&#xD;
        
            .
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      
           Alicia cavilando porqué las Ciencias del Deporte se hallan rebosantes de informaciones falsas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Cuánta razón tenía el filósofo Juan Carlos Aragón cuando decía:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “en los telediarios mienten hasta los hombres del tiempo”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . No iba nada mal encaminado, pues actualmente podemos afirmar que la información falsa es retuiteada en Twitter por más personas y más rápidamente que la información verdadera [1], [2]. Y no solo esto, sino que además Facebook estima que hasta 60 millones de cuentas automatizadas pueden estar contribuyendo a la difusión de informaciones falsas [2]. Y es que, aunque este tipo de informaciones falseadas han acompañado a la sociedad desde antaño, ahora lo hacen con mayor ahínco, gracias en parte al desarrollo tecnológico, el cual permite que toda persona pueda crear contenidos digitales no veraces, difundirlos fácilmente a golpe de clic y, por último, que estos se camuflen entre la ingente cantidad de información que nos circunda [2]. No obstante, aunque sin duda el desarrollo tecnológico ha agravado la situación, el verdadero problema yace en la incapacidad poblacional para discernir entre informaciones veraces o falsas [3], [4], hecho que sin duda viene propiciado por un sistema educativo corroído en todos sus estamentos (figura 2) y, no solo por ello, sino también por una legislación laxa que no protege al ciudadano, así como, por unos colegios profesionales que velan no por la disciplina o por el consumidor, sino por aquellos que abonan la cuota, realizando una defensa corporativista y endogámica de todos los profesionales colegiados, aunque desarrollen prácticas fraudulentas (figura 3A y 3B).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen+2.png" alt=""/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Figura 2.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Experto universitario donde se instruye a las personas en una pseudoterapia (un tipo de información falsa), en este caso, acupuntura, una disciplina que como expresa el fisioterapeuta Rubén Tovar:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “se fundamenta en unos principios filosóficos totalmente pseudocientíficos centrados en unas energías que nunca nadie ha visto, ni ha medido, ni ha demostrado que existen”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            [5]. Además, hasta el momento, no muestra mayor eficacia que el placebo cuando se examina ante estudios científicos rigurosos [6], [7]. Obsérvese como en la presentación del curso es utilizado un lenguaje oscurantista muy característico en pseudoterapias:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “visión bioenergética y holística”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “conocimiento milenarios”,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “terapias naturales y/o alternativas”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , [8] etc.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen+3.png" alt=""/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Figura 3.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En la figura 3A se presenta a un miembro del Colegio Oficial de Psicología de la Comunidad Valenciana. Mientras, en la figura 3B, puede visualizarse como este miembro del Colegio Oficial de Psicología de la Comunidad Valenciana practica en su consultoría privada una pseudoterapia (un tipo de información falsa), en este caso, EMDR, praxis que funciona por las propuestas convencionales de terapia psicológica y no por la parafernalia de los movimientos oculares propuestos, los cuales son totalmente innecesarios [9]–[11].
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Por supuesto, las informaciones falsas anegan cualquier ámbito del saber, desde política hasta medicina, pasando por las Ciencias del Deporte. Y es precisamente en esta última disciplina científica donde nos detendremos, una rama de conocimiento donde existe un fuerte enraizamiento de las informaciones falsas, las cuales pretenden crear desinformación y, consecuentemente, ignorancia en la población, todo ello normalmente con el objeto de vender
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            un producto o ganar un favor (figura 4). Cabe mencionar también que, en las Ciencias del Deporte, muy al contrario de lo que puede pensarse, las informaciones falseadas no solo afectan a la población general, sino también a deportistas de alto nivel. Tanto es así que el periodista Antonio Villareal expresó:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “hubo una época en que los grandes atletas del mundo, teniendo a su disposición los mejores tratamientos que el dinero puede pagar, acababan cayendo en los brazos de la superchería y la pseudociencia para tratar sus lesiones. Esa época es siempre
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           " [12].
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen+4.png" alt=""/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Figura 4.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Mecanismo de acción de las informaciones falsas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Respecto a los tipos de informaciones falsas que pululan en las Ciencias del Deporte podemos dividirlas a grandes rasgos en dos ramas: 1) informaciones falsas sin respaldo científico ni procedimientos estructurados; 2) informaciones falsas con aparente respaldo científico y procedimientos estructurados.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
             Con relación al primer tipo de informaciones falsas podemos decir que son aquellas que emiten juicios no veraces mediante el empleo de razonamientos falaces y/o sesgados y que no poseen ni respaldo científico ni técnicas pautadas de aplicación. Atenderían a este tipo de informaciones, por ejemplo, las creencias de tipo popular, tal como la creencia de los
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “runners”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            de que tomar analgésicos previo a una competición atlética tiene efectos ergogénicos, cuando realmente no es así [13]. Y es que, esta práctica no posee ningún respaldo científico, pues el uso de analgésicos antes de practicar deportes de resistencia puede causar eventos adversos no deseados y potencialmente graves que se incrementan con el aumento de la dosis de analgésico [13]. Asimismo, otra muestra de este tipo de informaciones falsas es la que nos comenta el Tecnólogo Alimentario Jose María Puya, quien nos narra cómo popularmente existe un miedo irracional al consumo de proteína en polvo, temor que viene mediado por ideas anacrónicas que vinculan este tipo de suplementos a sustancias anabólicas de dudosa legalidad, a productos químicos dañinos, entre otros [14]. Sin embargo, el consumo de este tipo de productos, siempre que estén avalados por controles de calidad y sean correctamente pautados, pueden aportar múltiples beneficios como, la posibilidad de que deportistas ingieran proteínas de forma rápida y portable en deportes donde los tiempos de recuperación son pequeños y, por tanto, el tiempo para alimentarse es muy reducido [14].
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En referencia al segundo tipo de informaciones falsas podemos decir de ellas que también emiten juicios no veraces mediante el empleo de razonamientos falaces y/o sesgados. Empero, a diferencia del caso anterior, en este la información falsa posee técnicas estructuradas de aplicación, así como, intenta rodearse de un halo científico-místico. En este grupo podemos hallar las denominadas pseudoterapias, las cuales son propuestas de cura de enfermedades, alivio de síntomas o mejora de la salud, que son presentadas como congruentes con los criterios de la investigación científica, pero manifiestamente no cumplen con los mismos [15]. Igualmente, se considera pseudoterapia a una terapia que se ha mostrado eficaz en un área, pero que se utiliza en otra donde no ha sido avalada científicamente, así como a terapias que están en estudio y no poseen resultados concluyentes todavía, pero que se presentan como ya validadas ante la sociedad [15].
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En cuanto a pseudoterapias aplicadas al ámbito deportivo, podemos encontrar la hipnosis ericksoniana [6], tal y como nos comenta Patricia Guirado, estudiante de psicología. Esta pseudoterapia, comúnmente utilizada entre deportistas, basa su fundamento en la utilización de asociaciones mentales, recuerdos y recursos internos que, mediante un trance hipnótico, le permitirán al deportista controlar sus pensamientos y utilizar eficazmente sus emociones para lograr los objetivos deportivos deseados. No obstante, hasta la fecha, esta pseudoterapia sigue sin presentar pruebas científicas rigurosas donde se cumplan criterios como ciego o doble ciego, así como otros métodos de control que permitan la eliminación de efectos placebo, sugestionabilidad del paciente, entre otros.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Igualmente, otra pseudoterapia muy en boga actualmente es la utilización de agua de mar. Tal es su auge que incluso se utiliza para la pseudocuración de diversos tipos de cánceres [16]. Sin embargo, la utilización de agua de mar no solo se aplica a personas que padecen cáncer, sino que, como nos narra Daniel Orts, médico residente en medicina preventiva y salud pública, esta pseudoterapia es aconsejada cada vez más a deportistas que buscan incrementar su rendimiento físico. Concretamente, la función que se le atribuye al agua de mar en deportista es una mejora del estado de hidratación y, consiguientemente, del rendimiento físico. Por supuesto, tales beneficios no están apoyados por una literatura científica robusta, pues los diferentes estudios realizan comparaciones sesgadas (agua purificada vs agua de mar), no utilizan pruebas de rendimiento adecuadas sino seleccionadas cuidadosamente, solo tienen en cuenta el estado de hidratación sin considerar como parte fundamental del rendimiento físico los niveles de glucosa, así como, la explicación que se ofrece a su funcionamiento es muy cuestionable: “si los organismos terrestres evolucionaron de los océanos profundos, el suministro de agua mineral de los océanos profundos a los humanos, como una criatura terrestre, puede reponer la pérdida de complejidad molecular asociada con la migración evolutiva de mar a tierra” [17], [18]. En definitiva, parece que para hidratar mejor o más rápido y, en consecuencia, mejorar el rendimiento físico no se necesita ni agua de mar ni fantasías líquidas, porque este tipo de productos destinados a “ayudar al deportista” a menudo son bebidas caras con ingredientes exóticos e innecesarios.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como puede intuirse, caer en brazos de las informaciones falsas, sin importar de que tipo sean o de donde provengan, siempre entraña riesgos para la salud. Y es que, como nos expone la psicóloga María José López, existen múltiples casos en los que los pacientes abandonan terapias científicamente avaladas y efectivas por prácticas que carecen de evidencia científica, lo cual puede ocasionar graves problemas de salud e incluso la muerte. Así, por ejemplo, en España en 2015, el jugador de balonmano Albert López Ortega murió a causa de un cáncer tras rechazar la quimioterapia por "dietas" y "medicina natural" [19]. Asimismo, en 2016 en Italia un niño murió como consecuencia de que sus padres decidieron tratar una otitis con homeopatía rechazando el método médico adecuado [20], todo ello a pesar de que la homeopatía nunca ha mostrado efectos clínicos por encima del placebo [21]. Igualmente, el uso de prácticas científicamente no avaladas puede causar efectos adversos, aunque no se abandone el tratamiento médico convencional. Por ejemplo, es muy común que determinados deportistas agraven sus lesiones musculoesqueléticas cuando complementan tratamientos médicos efectivos con pseudotratamientos. En este caso citamos el cupping, una pseudoterapia que se combina normalmente con tratamientos efectivos para acelerar la recuperación de lesiones [22], [23]. Empero, lejos de tener valor curativo y acelerar la recuperación de lesiones musculoesqueléticas lo que hace es agravarlas, provocando incluso nuevas patologías (figura 5). Finalmente, también hay que subrayar que ser embaucados por informaciones falsas no solo entraña riesgos para la salud, sino también para el bolsillo de quien cae en sus redes.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen+5.jpg" alt=""/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Figura 5.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Infección bacteriana tras tratamiento con ventosas chinas [24].
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Todo en todo, como hemos podido observar, las informaciones falsas se encuentran prácticamente en cualquier rincón de la sociedad contemporánea debido a factores como el desarrollo tecnológico, un sistema educativo con más penas que alegrías, una legislación que no protege al ciudadano y unos colegios profesionales más preocupados por “cuadrar la caja” que por la disciplina y el consumidor. Evidentemente, todo este conglomerado de cuestiones desemboca de forma irremediable en una sociedad que sufre adicción a consumir grandes cantidades de información sin cuestionarse en ningún momento lo que leen, sin investigar más allá y quedándose con lo que les entregue el primer link que les ofrezca el Dios Google. Lógicamente, ante este tétrico panorama la única salvación pasa por adoptar una actitud escéptica ante todo lo habido y por haber. Es decir, ha de dudarse de cada gramo de información, proceda de donde proceda, pues la duda perenne nos llevará al cuestionamiento de la información que nos circunda. Y es que, como diría René Descartes, dudar es la fuente de la vida, pues la ausencia de duda impide pensar y, si no se piensa, no se existe. Aboguemos entonces por mantener una disposición escéptica que nos haga dudar y, por tanto, pensar para así poder existir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este artículo fue publicado en la revista Naukas el 29 de diciembre de 2020:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://naukas.com/2020/12/29/las-ciencias-del-deporte-en-el-pais-de-la-maravillas/"&gt;&#xD;
      
           https://naukas.com/2020/12/29/las-ciencias-del-deporte-en-el-pais-de-la-maravillas/
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este artículo ha sido redactado por
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Miguel Ángel Puch Garduño
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, en colaboración con
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           María José López Barrio,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Graduada en Psicología,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Daniel Orts Gonzálvez
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , Licenciado en Medicina y Cirugía,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           José María Puya
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , Graduado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Patricia Guirado Marcilla
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , estudiante de psicología, para el Proyecto Divulgativo ¡No Todo es Ciencia! Un proyecto destinado a la divulgación de información científica en Ciencias de la Salud.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Referencias científicas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            1.          Vosoughi S, Roy D, Aral S. The spread of true and false news online. Science. 9 de marzo de 2018;359(6380):1146-51.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            2.           Lazer DMJ, Baum MA, Benkler Y, Berinsky AJ, Greenhill KM, Menczer F, et al. The science of fake news. Science. 9 de marzo de 2018;359(6380):1094-6.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            3.           Beyerstein B. Social and judgmental biases that make inert treatments seem to work. Sci Rev Altern Med. 1999;3:16-29.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4.           Beyerstein B. Sesgos racionales y sociales que hacen parecer eficaces algunos tratamientos inútiles. Soc Para El Av Pensam Crít [Internet]. [citado 1 de diciembre de 2020]; Disponible en: https://www.escepticos.es/node/1675
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           5.           Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias [Internet]. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. [citado 1 de diciembre de 2020]. Disponible en: https://www.mscbs.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=4527
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           6.           Prácticas de manipulación y basadas en el cuerpo [Internet]. Organización Médica Colegial de España. [citado 1 de diciembre de 2020]. Disponible en: https://www.cgcom.es/pr%C3%A1cticas-de-manipulaci%C3%B3n-y-basadas-en-el-cuerpo#Acupuntura
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            7.           Callaghan C. Pseudoscience in medicine: cautionary recommendations. Afr Health Sci. diciembre de 2019;19(4):3118-26.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            8.           Davidson PR, Parker KC. Eye movement desensitization and reprocessing (EMDR): a meta-analysis. J Consult Clin Psychol. abril de 2001;69(2):305-16.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           9.           Eye Movement Desensitization and Reprocessing for Post-Traumatic Stress Disorder   Society of Clinical Psychology [Internet]. Society of Clinical Psychology. [citado 1 de diciembre de 2020]. Disponible en: https://div12.org/treatment/eye-movement-desensitization-and-reprocessing-for-post-traumatic-stress-disorder/
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           10.        Técnicas de la mente y el cuerpo [Internet]. Organización Médica Colegial de España. [citado 1 de diciembre de 2020]. Disponible en: https://www.cgcom.es/t%C3%A9cnicas-de-la-mente-y-el-cuerpo#emdr
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            11.        Küster M, Renner B, Oppel P, Niederweis U, Brune K. Consumption of analgesics before a marathon and the incidence of cardiovascular, gastrointestinal and renal problems: a cohort study. BMJ Open. 1 de enero de 2013;3(4):e002090.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           12.        Deeth H, Bansal N. Whey proteins, from milk to medicine [Internet]. 1.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;sup&gt;&#xD;
      
           a
          &#xD;
    &lt;/sup&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ed. Academic Press; 2018 [citado 2 de diciembre de 2020]. 746 p. Disponible en: https://www.elsevier.com/books/whey-proteins/9780128121245
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           13.        Observatorio Organización Médica Colegial contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias [Internet]. Organización Médica Colegial de España. [citado 2 de diciembre de 2020]. Disponible en: https://www.cgcom.es/observatorio-omc-contra-las-pseudociencias-intrusismo-y-sectas-sanitarias
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            14.        Hou C-W, Tsai Y-S, Jean W-H, Chen C-Y, Ivy JL, Huang C-Y, et al. Deep ocean mineral water accelerates recovery from physical fatigue. J Int Soc Sports Nutr. 12 de febrero de 2013;10:7.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           15.        Keen DA, Constantopoulos E, Konhilas JP. The impact of post-exercise hydration with deep-ocean mineral water on rehydration and exercise performance. J Int Soc Sports Nutr [Internet]. 16 de abril de 2016 [citado 7 de diciembre de 2020];13. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4833963/
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           16.        Primer informe sobre fallecidos por pseudoterapias en España [Internet]. Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas; 2019 ene [citado 6 de diciembre de 2020]. Disponible en: https://www.apetp.com/index.php/2019/01/20/primer-informe-sobre-fallecidos-por-pseudoterapias-en-espana/
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           17.        Libro de la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia 2016 [Internet]. Fundación Española para la Ciencia y la Técnología. 2016 [citado 4 de diciembre de 2020]. Disponible en: https://www.fecyt.es/es/noticia/publicado-el-libro-sobre-la-encuesta-de-percepcion-social-de-la-ciencia-2016
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            18.        Shang A, Huwiler-Müntener K, Nartey L, Jüni P, Dörig S, Sterne JAC, et al. Are the clinical effects of homoeopathy placebo effects? Comparative study of placebo-controlled trials of homoeopathy and allopathy. Lancet Lond Engl. 27 de septiembre de 2005;366(9487):726-32.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            19.        Wang Y-T, Qi Y, Tang F-Y, Li F-M, Li Q-H, Xu C-P, et al. The effect of cupping therapy for low back pain: A meta-analysis based on existing randomized controlled trials. J Back Musculoskelet Rehabil. 6 de noviembre de 2017;30(6):1187-95.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           20.        Cupping [Internet]. National Center for Complementary and Integrative Health. 2018 [citado 6 de diciembre de 2020]. Disponible en: https://www.nccih.nih.gov/health/cupping
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Imagen+1.png" length="195165" type="image/png" />
      <pubDate>Sun, 27 Dec 2020 16:06:00 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Cómo estimular el pensamiento crítico de un niño utilizando el catálogo de juguetes de los Reyes Magos</title>
      <link>https://www.notodoesciencia.es/como-estimular-el-pensamiento-critico-de-un-nino-utilizando-el-catalogo-de-juguetes-de-los-reyes-magos</link>
      <description>...</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Cómo estimular el pensamiento crítico de un niño utilizando el catálogo de juguetes de los Reyes Magos
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/5b9c22d6-9528-10c5-3baf-83cf4d5dd039.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
            Figura 1.
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
      
           La adoración de los Reyes Magos, de Rubens.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Tic-tac, tic-tac…, ya se va acercando inexorablemente, como cada año, una de las fiestas más populares a nivel mundial. Sí, esa misma fiesta que a menos que uno se vaya al desierto, al fondo de los océanos o lo destierre el mismísimo Zeus al Tártaro, está condenado a celebrar. O, esa misma en la que en pocos días de diferencia hay que decir, Feliz Navidad, Feliz Año y Felices Reyes, aunque ya nadie crea ni siquiera en ninguno de los dos componentes de los sintagmas anteriores. Sí, la Navidad. Una fiesta cristiana celebrada por millones de personas a lo largo y ancho de todo el orbe, pero que, a pesar de ello, ve como año tras año se le despoja lenta y paulatinamente de lo más importante: su significado primigenio. Y es que, con el devenir de los años, la Navidad por diversas cuestiones posee un mismo significante, pero va cambiando su significado, pues ha pasado de venerar el nacimiento de un hombre muy sabio a transfigurarse en la aberrante veneración del consumismo por excelencia, o lo que es mismo, se ha transformado en un simple abandonarse a la excitación del consumo desenfrenado. Por tanto, si la Navidad alguna vez fue una fiesta cristiana que celebraba el nacimiento de una persona, ya no es nada de eso ni por asomo. Ahora es una especia de fiesta
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pseudonavideña”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            sometida a los vaivenes de los hábitos consumistas que muchas personas celebran de forma normativa porque sí, porque toca, actuando tal cual lo dice el dicho:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “como Vicente, pa´ onde´ va la gente”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este monumento al consumismo en el cual se ha convertido la fiesta de la Navidad atiende fundamentalmente al auge mercantil que se viene produciendo de forma constante desde hace décadas. Por supuesto, este incremento del mercantilismo que a su vez propicia una cultura consumista no proviene de la nada, sino que viene propiciado por un sector industrial que cada año busca alargar más esta fiesta del consumo desenfrenado mediante el empleo de estrategias “marketinianas” especialmente agresivas. Y es que, si hace 20 años en España el último viernes de noviembre era simplemente eso, ahora el último viernes de noviembre recibe la denominación anglicista de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Black Friday”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , un viernes negro y, nunca mejor dicho, que da el pistoletazo de salida a las compras navideñas. Y la cosa no queda aquí, sino que el siguiente lunes al
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Black Friday”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ya no se llama lunes, sino
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Cyber Monday”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Es más que evidente que las diferentes industrias, ya sean textiles, tecnológicas, automovilística, o de cualquier otra índole, han inoculado de forma sutil y paulatina en la sociedad la idea de que hay que gastar dinero en las fiestas navideñas, para no dejar a nadie sin regalos y así, mostrar afecto. Porque claro, todo el mundo sabe que hacer regalos en navidad es sinónimo de certificar amor único y verdadero hacia los hijos, parejas, madres, padres, entre otros y, no hacerlo, significa todo lo contrario. Por eso, podemos estar seguros de que unos padres españoles económicamente pudientes quieren más a sus hijos que unos padres saharauis sin recursos. En definitiva, si hace años la Navidad era una fiesta que podía celebrar casi cualquier persona, pues era poco más que estar reunidos en familia el día 25 de diciembre y lo más importante era aquello que no se podía comprar, ahora no lo es, porque actualmente para
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “disfrutar”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            de esta nueva
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pseudonavidad”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            se necesita dinero en un mundo donde, según datos de la Organización de Naciones Unidas y el Banco Mundial, más de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="http://www.worldbank.org/en/news/press-release/2018/09/19/decline-of-global-extreme-poverty-continues-but-has-slowed-world-bank" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           700 millones de personas
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            o el 10 % de la población mundial aún viven en situación de extrema pobreza, con dificultades para satisfacer las necesidades más básicas, como la salud, la educación y el acceso a agua y saneamiento, por nombrar algunas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Por supuesto, para conseguir elevar el consumo medio de la población, la industria utiliza estrategias a través de las cuales construye y moldea el comportamiento de los consumidores. Es por ello por lo que las empresas saben perfectamente como funciona nuestra fisiología del pensamiento y, en consecuencia, emplean diferentes estrategias para que asociemos
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “las Felices Navidades”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            con regalos, fiestas, colores, luces y un sin fin de cosas alegres. Sin embargo, aquí no acaba la cosa, pues esta es bastante más intrincada de lo que puede parecer. Y es que, la publicidad navideña va destinada en un gran porcentaje a los más indefensos, los niños. Es por ello, por lo que entre otras cosas la industria siempre ha intentado imponer esa frase de:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “La Navidad es la fiesta de los niños”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , algo bastante surrealista, pues si se piensa solo un instante quizás no sea tal que así. Quizás la que hoy se considera por antonomasia como la fiesta de los niños no está concebida para que los niños jueguen, sino para que sus padres gasten. Y claro, hoy en día, a menos que tengas un jardín como el de Epicuro, comprar regalos a los niños es algo casi inevitable para cualquier padre, pues la industria ha realizado muy bien su trabajo. Y no solo la industria, sino la fuerte presión de la borreguil sociedad contemporánea, aquella que estigmatiza como
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “rarito”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            a todo aquel que se sale del rebaño y no contribuye a celebrar la
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pseudonavidad”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Y es que, ¿quiénes serán los padres que manden a su hijo el primer día de cole sin un juguete nuevo? ¿cuánto tiempo tardarán las personas de su entorno en comenzar la crítica social hacia esos padres?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Sin embargo, aunque haya que ceder a la compra de regalos, si trazamos buenas estrategias el despilfarro económico puede ser paliado. Y no solo esto, sino que además podemos sacar provecho de la situación para encender el
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="/"&gt;&#xD;
      
           interruptor del pensamiento crítico
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            (7)
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            de los niños, algo que nunca está de más en un mundo que piensa por ellos, un mundo donde parece haber un consenso tácito para que no se piense. Para ello, los padres deberán posicionarse en el lugar del niño para tomar conciencia de que, durante el periodo navideño, este se verá expuesto a una ingente cantidad de estímulos externos que van a desencadenar las sensaciones de necesidad, querencia y apetencia. Es decir, la industria incita a los más pequeños a querer y desear juguetes con los que seguramente van a jugar, de manera excepcional, el día de Reyes. Ni un solo día más. Por ello, la industria puede compararse con el mito griego del
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “lecho de Procusto”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , el cual narra la truculenta historia de un posadero gigantesco de fuerza descomunal llamado Procusto, hijo de Poseidón. Al parecer, el hijo del Dios de los mares tenía una manía enfermiza en la que debía encajar a la perfección a todos sus huéspedes en las camas de su posada. Por ello, quienes no se ajustaban a las medidas exactas de las camas, bien porque su estatura era mayor o, bien porque su estatura era inferior, debían de pasar por un proceso angustioso. Así, aquel huésped que era demasiado alto para la cama, Procusto le serraba las extremidades que sobresalían, mientras que, si el desdichado era de estatura más pequeña, Procusto lo estiraba hasta descoyuntar sus extremidades. De esta manera, después de serrar o descoyuntar las extremidades de todos los huéspedes, estos se ajustaban perfectamente a la cama de la posada y podían estar más confortables. Pues bien, la tarea que realiza la industria publicitaria es similar a la que realiza Procusto: moldea el comportamiento, en este caso de los niños, para que estos encajen perfectamente en los productos que quieren vender. Tan brutal es la publicidad que llega a los niños, que estos ven mermada su capacidad de decisión ante los llamativos anuncios, hasta el punto de no saber cuáles son los juguetes que verdaderamente les gustan.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://naukas.com/2020/11/28/como-estimular-el-pensamiento-critico-de-un-nino-utilizando-el-catalogo-de-juguetes-de-los-reyes-magos/" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Es por todo ello por lo que, el niño necesita una estrella de oriente que le guíe en el proceso de seleccionar los juguetes que deberá de encargar a los reyes magos,
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            un papel que ejercerán los padres en la mayor parte de los casos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Así, lo más adecuado sería que, mucho antes de que los niños visualizaran el catálogo de juguetes (7), el cual los va a condicionar de manera inmediata, los padres hayan trabajado previamente con el niño para que este aprenda a identificar sus gustos y necesidades. Si el niño guiado por sus padres aprende precisamente a identificar qué le gusta y qué necesita, el catálogo de los juguetes no desencadenará el deseo o la necesidad, o al menos no tan fácilmente. Para guiar al niño en la identificación real de sus gustos, no hay mejor camino que la pregunta que desencadena la reflexión, la cual a su vez nos lleva al pensamiento y la revisión crítica. Por ejemplo, antes de ver los catálogos de juguetes podemos preguntar al niño: ¿qué tipo de juguetes son los que te gustan más?, ¿a qué juguetes le das más uso?, ¿qué juguetes ya hemos tenido y no hemos usado? ¿qué otras cosas necesitamos que nos puedan ayudar a aprender? Todo ello hará que el niño sea capaz de realizar un simple pero honesto y eficaz ejercicio de introspección sobre lo que realmente le gusta y necesita.  Evidentemente, las preguntas reflexivas que guían al niño deberán estar orientadas por la edad. De esta forma, si los niños son muy pequeños, las preguntas pueden contemplar también opciones de respuesta que puedan servirle de ayuda en el proceso de identificación, siempre de una manera laxa y dejando espacio a la reflexión, sin imponer nuestras opiniones, pues lo importante es enseñar a los niños cómo pensar y no qué pensar.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si nos limitamos a que los niños revisen el catálogo de juguetes una y otra vez sin haber realizado previamente una tarea de reflexión, el niño se verá expuesto continuamente a los mensajes de la industria, los cuales no harán otra cosa que inducirle cierta atracción hacia los muchos juguetes que en este aparecen, aunque entre sí no guarden relación alguna. De esta manera, tarde o temprano se desencadenará en el niño aquello de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "es que me gustan todos"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Y es aquí donde comienzan los problemas, pues ante esta situación de apetencia serán los padres los que tendrán que indicar al niño un máximo en forma de número, o bien, en forma de límite económico. Aunque esta situación pueda parecer beneficiosa a ojos de muchos padres porque piensan que su hijo comenzará un proceso de reflexión (tiene que decidir qué juguetes quiere y cuáles no quiere), lo cierto es que este tipo de situaciones lo que desencadenará será una fuerte frustración por no poder tenerlo todo. Por tanto, lejos de parecerse a un ejercicio de madurez, esta situación de apetencia desata en el niño un proceso de insatisfacción y malestar porque ya sabe que tendrá que elegir entre varias cosas que les gustan y desechar otras. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En cualquier caso, la idea es que ante el bombardeo consumista que mediante escaparates y mensajes publicitarios busca desencadenar el impacto, el deseo y la necesidad, sean los padres lo que incentiven al niño a pulsar el interruptor del pensamiento crítico, el cual le ayudará a reflexionar sobre lo que realmente quiere. Aprovechemos una situación a todas luces desfavorable, la
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            "pseudonavidad"
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , para fomentar el pensamiento crítico y reflexivo de los niños. Hagamos aquello que llamamos mitridatismo, es decir, exponer a las personas a dosis pequeñas de una sustancia para que con el tiempo la persona sea inmune a dosis mayores de la misma. Es decir, démosle al niño pequeñas píldoras de pensamiento crítico para que en su adultez esté preparado para el mundo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Todo en todo, lo que debemos de buscar en nuestros pequeños es que aprendan a encender el interruptor del pensamiento crítico para evitar que la industria genere el deseo y la necesidad constante, pues como decía Schopenhauer, si los deseos nunca cesan, la satisfacción nunca llega y la vida se convierte en un sufrimiento perpetuo. No dejemos que la
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “pseudonavidad”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            se vaya la muy sinvergüenza con los bolsillos hasta arriba de nuestros ahorros, dejando más boquetes, dolores y cuestas que alegrías y regalos de corazón. Seamos como Teseo, aquel héroe que empleando su astucia y picaresca acabó derrotando a Procusto y, por tanto, derrocando la tiranía impuesta durante tantos años. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este artículo fue publicado en la Revista Naukas el 28 de noviembre de 2020:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://naukas.com/2020/11/28/como-estimular-el-pensamiento-critico-de-un-nino-utilizando-el-catalogo-de-juguetes-de-los-reyes-magos/" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://naukas.com/2020/11/28/como-estimular-el-pensamiento-critico-de-un-nino-utilizando-el-catalogo-de-juguetes-de-los-reyes-magos/
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este artículo ha sido redactado por
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           María José López Barrio
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , Graduada en Psicología con mención en Psicología de la Salud e Intervención en Trastornos Mentales y del Comportamiento por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en colaboración con
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Miguel Ángel Puch Garduño
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Máster en Rendimiento Físico y Deportivo, ambas titulaciones obtenidas por la Universidad Pablo de Olavide, y Doctorando en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Actualmente, son autores del Proyecto Divulgativo ¡No Todo es Ciencia! donde colaboran conjuntamente divulgando información científica sobre Ciencias de la Salud.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Referencias bibliográficas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           1. Banco Mundial. (2020). Pobreza: panorama general. Recuperado de: https://www.bancomundial.org/es/topic/poverty/overview
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           2. Gentile, Douglas A. (2015). What Is a Good Skeptic to Do? The Case for Skepticism in the Media Violence Discussion». Perspectives on Psychological Science: A Journal of the Association for Psychological Science 10(5):674-76.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3. Gilbert, Daniel T. (1991). How mental systems believe. American Psychologist 46(2):107-19.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4. Lazer, David M. J., Matthew A. Baum, Yochai Benkler, Adam J. Berinsky, Kelly M. Greenhill, Filippo Menczer, Miriam J. Metzger, Brendan Nyhan, Gordon Pennycook, David Rothschild, Michael Schudson, Steven A. Sloman, Cass R. Sunstein, Emily A. Thorson, Duncan J. Watts, y Jonathan L. Zittrain. (2018). The Science of Fake News. Science (New York, N.Y.) 359(6380):1094-96.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           5. Naciones Unidas. (2020). Pobreza – desarrollo sostenible. Recuperado de:   https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/poverty/
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           6. Normand, Matthew P. (2008). Science, Skepticism, and Applied Behavior Analysis. Behavior Analysis in Practice 1(2):42-49.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           7. Ruiz, José Carlos. (2018).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="http://www.grupoalmuzara.com/a/fichalibro.php?libro=3928&amp;amp;edi=1" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           El arte de pensar
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Córdob
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           a, España: Almuzara.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           8. Smith, Rachel, Bridget Kelly, Heather Yeatman, y Emma Boyland. (2019). Food Marketing Influences Children’s Attitudes, Preferences and Consumption: A Systematic Critical Review. Nutrients 11(4). doi: 10.3390/nu11040875.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/5b9c22d6-9528-10c5-3baf-83cf4d5dd039.jpg" length="362849" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Sat, 28 Nov 2020 11:39:19 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Ningún escéptico pagaría por un entrenamiento para mejorar la salud, pero sí por uno para aumentar el rendimiento físico</title>
      <link>https://www.notodoesciencia.es/ningun-esceptico-pagaria-por-un-entrenamiento-para-mejorar-la-salud-pero-si-por-uno-para-aumentar-el-rendimiento-fisico</link>
      <description>...</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Ningún escéptico pagaría por un entrenamiento para mejorar la salud, pero sí por uno para aumentar el rendimiento físico
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Le+penseur.png"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;b&gt;&#xD;
          
             Figura 1.
            &#xD;
        &lt;/b&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      
           Le penseur
           &#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En el año 365/360 a.C. en Élide, ciudad situada en la parte nord-occidental del Peloponeso, al lado de la región de Acaya, nace Pirrón de Elis, filósofo considerado padre del escepticismo. Fue por aquel entonces, en la Antigua Grecia, cuando Pirrón de Elis y algunos de sus discípulos comenzaron ya a enmarcar el escepticismo filosófico como una actividad de pensamiento más que como una doctrina; es decir, ya por la época helenística se expresaba que el escepticismo no es una norma que obligue, sino más bien una capacidad de acción. Esta concepción sobre el escepticismo fue también plasmada por Sexto Empírico en su libro Hipotiposis Pirrónicas donde se expresaba:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “la corriente escéptica es una facultad…”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , no facultad en un sentido artificioso, sino, sencillamente, por cuanto es una capacidad. En otras palabras, el escepticismo sería utilizando una analogía médica la administración de una cura radical para purgar la vida humana de todo compromiso cognoscitivo, es decir, de toda creencia. Es por todo lo anteriormente mencionado por lo que la persona escéptica queda enmarcada y definida como una amante de la humanidad que quiere curar en lo posible la arrogancia y el atrevimiento de los dogmáticos, oponiéndose a todo lo que no está claro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dentro de la corriente escéptica, al igual que en casi cualquier ámbito filosófico, confluyen múltiples líneas de pensamiento entre las cuales existen discrepancias y divergencias. Sin embargo, aunque entre las diferentes escuelas escépticas existen desarmonías, a todas ellas tenemos que agradecerles poner en valor la duda, es decir, poner bajo razonamiento todo lo aceptado, incluso lo que parece indiscutible. Por tanto, debemos dar las gracias al escepticismo por hacer de la duda ante todo una actitud, un detenerse, un dejar de hacer para poder pensar, una interrupción de ese piloto automático del día a día y una sospecha sobre si lo que se está haciendo es lo correcto. Y es que, ha de reconocerse que el escepticismo nos hace existir, pues nos hace dudar y, a su vez, como diría René Descartes, la duda nos hace pensar y, si pensamos, tenemos la seguridad de que existimos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Esta herramienta filosófica que hunde sus raíces en la duda debería acompañar a las personas en todo momento, pues su utilización puede ser de gran utilidad para una sociedad contemporánea que se encuentra expuesta de forma constante ante ingentes cantidades de informaciones falsas que causan desinformación y, en consecuencia, provocan ignorancia. Como dato que justifica la necesidad de emplear de forma constante esta herramienta conviene recordar que hoy en día la información falsa en Twitter es retuiteada por más personas y más rápidamente que la información verdadera o, también podemos aludir que Facebook estimó que hasta 60 millones de bots (cuentas automatizadas que se hacen pasar por humanos y pueden magnificar la difusión de noticias falsas) pueden estar infestando su plataforma. Es por todo ello por lo que la población para protegerse de estas informaciones falsas debería aplicar la duda ante todo lo que se le presenta, incluso en las situaciones más insospechadas y ante aquello que parece indubitable. Por ejemplo, un ecosistema propicio en el que aplicar el escepticismo es en el conocido
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “mundo del fitness”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , donde por diversas cuestiones existe un amplio reservorio de informaciones falsas que se emiten al conjunto de la sociedad de forma masiva y constante. Así, en este sector podemos encontrar afirmaciones y/o interpretaciones muy discutibles y controvertidas, pero ampliamente aceptadas como pueden ser:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “uno de los objetivos fundamentales del entrenamiento es mejorar la salud”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Actualmente, muchas son la personas que recurren a un programa de entrenamiento para conseguir el objetivo de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “mejorar la salud”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Sin embargo, hoy en día acceder a un determinado programa de ejercicio físico con el pretendido objetivo posee dos grandes dificultades. La primera de estas adversidades es que el simple hecho de hallar un programa de entrenamiento no suele ser tarea fácil pues, previo a la contratación de un programa de ejercitación física las personas se ven abocadas a elegir entre una amalgama inabarcable de entrenamientos con apellidos muy estrambóticos y complejos, entre los cuales podemos encontrar algunos como: entrenamiento terapéutico, entrenamiento clínico, entrenamiento salud, entrenamiento funcional, entrenamiento metabólico, entrenamiento neuromuscular, entrenamiento mitocondrial, etc. Por otra parte, el segundo de los inconvenientes radica precisamente en el establecimiento del propio objetivo de entrenamiento, y es que, los embaucadores no solo utilizan apellidos magnificentes para que sus entrenamientos parezcan más atractivos, sino que también dotan al entrenamiento de objetivos irreales como, por ejemplo, “mejorar la salud”. Por muy chocante y contradictoria que parezca esta afirmación anterior hay que decir lo siguiente de forma alta y clara: ningún entrenamiento se apellide como se apellide puede tener como objetivo
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “mejorar la salud”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Una cosa es que al concepto de entrenamiento se le otorguen apellidos y objetivos
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “megalofantásticos”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            para darle mejor vending y, consecuentemente, hacer pasar a un producto que ya existía Antes de Cristo por otro nuevo y novedoso y, otra cosa muy distinta que verdaderamente estas fantasías se conviertan en realidad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La afirmación y/o interpretación
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “uno de los objetivos fundamentales del entrenamiento es mejorar la salud”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , bastante aceptada a nivel social tanto por personas expertas como legas en las ciencias del entrenamiento, muestra graves errores de razonamiento cuando se examina bajo la lupa escéptica. Aunque esta reflexión parece coherente, argumentalmente no lo es, pues parte de axiomas o premisas erróneas e infundadas. De este modo, el entrenamiento nunca puede tener como objetivo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “mejorar la salud”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , pues sencillamente no lo puede hacer. Lo único que realmente puede hacer el entrenamiento es mejorar el rendimiento físico de las personas. Veamos un ejemplo que dé fe de ello.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Concíbase como ejemplo a una persona que padece sarcopenia (afección que se caracteriza por una pérdida de fuerza muscular) y quiere disminuir la sintomatología de su enfermedad para, aumentar su funcionalidad y, por ende, su calidad de vida. Para ello, esta persona decide visitar a su médico, quien le recomienda que realice un programa de entrenamiento. Ante la recomendación médica de realizar ejercicio físico, recurre a un Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte para que le paute una programación de entrenamiento adaptada a sus circunstancias. El entrenamiento para esta persona debería tener el objetivo primordial de desarrollar la cualidad de la fuerza y, para cumplir con dicho objetivo, habría que realizar los siguientes pasos: 1) previo al inicio del programa de ejercicio físico debería realizársele un test de evaluación, por ejemplo, un
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “test de andar”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Imaginemos que tras aplicar dicho test se determina que el sujeto es capaz de andar una distancia máxima de 10 metros; 2) posterior a la primera prueba de evaluación, el siguiente procedimiento sería realizar un programa de entrenamiento donde mediante la implementación de una serie de ejercicios físicos el paciente consiga mejorar la cualidad de la fuerza; 3) por último, tras finalizar el programa de entrenamiento se debería volver a realizar otra prueba de evaluación mediante el mismo test anteriormente empleado, es decir, otro
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “test de andar”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Imaginemos que en este último test se observa que la persona puede andar 30 metros.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Con estos datos que nos ofrece la evaluación previa y posterior mediante el
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “test de andar”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            lo que podemos afirmar es que el sujeto ha incrementado su fuerza aplicada, es decir, se ha conseguido alcanzar el objetivo principal del entrenamiento. Evidentemente, aunque la aplicación de fuerza no se mide de forma directa, sabemos que el sujeto ha mejorado su fuerza aplicada porque ante una misma carga (su peso corporal) es capaz de andar un mayor número de metros y, si anda un mayor número de metros, es porque ha incrementado la carga absoluta que puede desplazar en el ejercicio de andar y ahora su peso corporal le supone una menor carga relativa.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Por tanto, el único objetivo que realmente puede conseguir el entrenamiento es el de mejorar el rendimiento físico (aumento de la fuerza). Ahora bien, otra cuestión muy discutible sería que como consecuencia de mejorar el rendimiento físico se produjese una mejoría de la salud. Empero, esta última afirmación seguiría siendo muy controvertida, pues desde un sentido estricto ni siquiera podría afirmarse que el entrenamiento, como consecuencia, mejora la salud. Realmente, lo único que podría ratificarse es que el objetivo del entrenamiento es mejorar el rendimiento físico y, en caso de conseguir llevar a buen puerto este objetivo, se produciría una mejora de la funcionalidad y, a su vez, un incremento de la calidad de vida. Según la OMS, la salud es
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “aquel estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Por su parte, la RAE establece la definición de salud como
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “un estado en que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Si atendemos a las definiciones anteriores podemos decir que la salud es una variable dicotómica, es decir, se posee o no se posee. Es por todo ello por lo que la salud no puede mejorarse, pues una variable dicotómica depende siempre a su vez de variables graduales que son las que sí pueden acumular grados de mejora. Es decir, para llegar a un estado de salud (si es que se puede llegar) lo que realmente habría que hacer es intentar mejorar la variables graduales que influyen en estas variables dicotómicas. Por ejemplo, el paciente anterior que padecía sarcopenia hemos visto que ha pasado de andar 10 metros a andar 30 metros. En este caso, no podemos decir que este paciente haya mejorado su salud, pues según la OMS la salud se consigue mediante
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “el completo bienestar físico, mental y social”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            y según la RAE
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “ejerciendo normalmente todas sus funciones”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Sin embargo, nuestro sujeto no posee
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “completo bienestar físico, mental y social”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            o
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “normal todas sus funciones”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , pues sigue padeciendo sarcopenia. Lo que sí podemos decir es que el sujeto ha conseguido mediante el entrenamiento un aumento del rendimiento físico, el cual, como consecuencia, le ha supuesto una mejora de su funcionalidad (es capaz de andar más) y, por tanto, una mejora de su calidad de vida (andar más le otorga mayor independencia).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por supuesto, una mala identificación de cuáles son los objetivos y cuáles son las consecuencias del entrenamiento puede parecer a priori inane, pero ello puede degenerar en una situación bastante problemática, pues evidentemente, confundir objetivo de entrenamiento con consecuencia de entrenamiento hace que el programa de ejercicio físico sea defectuoso en su totalidad, pues todo el programa de entrenamiento irá destinado a conseguir un fin que no es factible. Ni que decir tiene que ello implicaría que la persona que se somete al programa de entrenamiento estaría perdiendo su tiempo, un tiempo valioso para frenar el avance de su enfermedad, hecho que quizás no sea muy ético desde un punto de vista deontológico.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En conclusión, sabemos que hoy en día la duda está pasada de moda, porque entre otras muchas cuestiones nuestro sistema educativo mide la inteligencia basándose en el número de certezas que los alumnos tengan, cuando la inteligencia del alumno realmente debería medirse por la cantidad de incertidumbre que este es capaz de soportar. Además, el aprendizaje de la duda está en decadencia, pues en la mayoría de los casos lo poco que se enseña es una duda sesgada de forma brutal donde ya no se sigue aquello de:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar de lo que enseñas”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Está claro que hoy en día faltan agallas para enseñar al alumnado a dudar de lo que el profesor enseña, pues claro, hay que ser muy valiente para asumir que en cualquier momento tu enseñanza puede ser cuestionada; mejor no tener nunca a nadie en contra. Por último, también hay que decir que la duda no solo está pasada de moda en el sistema educativo, sino que en la sociedad en general no está bien vista ya que, por contraposición a la certeza que genera seguridad, la duda denota inseguridad. Todo en todo, una cosa sí que está clara: la certeza impide a las personas dudar y, si estas no tienen la oportunidad de dudar tampoco tienen la oportunidad de pensar y, por tanto, si las personas no piensan, no existen.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este artículo fue publicado en la Revista Naukas el 12 de noviembre de 2020:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://naukas.com/2020/11/12/ningun-esceptico-pagaria-por-un-entrenamiento-para-mejorar-la-salud-pero-si-por-uno-para-aumentar-el-rendimiento-fisico/" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://naukas.com/2020/11/12/ningun-esceptico-pagaria-por-un-entrenamiento-para-mejorar-la-salud-pero-si-por-uno-para-aumentar-el-rendimiento-fisico/
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este artículo ha sido redactado por
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Miguel Ángel Puch Garduño
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y Máster en Rendimiento Físico y Deportivo por la Facultad del Deporte en la Universidad Pablo de Olavide. Actualmente, ejerce como Colaborador-Honorario en el Departamento de Gimnasia Acrobática en la Universidad Pablo de Olavide y es coautor, junto a
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           María José López Barrio
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , del Proyecto Educativo denominado “No Todo es Ciencia”, destinado a la divulgación científica en Ciencias de la Salud.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Referencias bibliográficas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Alcalá, Ramón Román. (2005). El escepticismo antiguo: Pirrón de Elis y la indiferencia como terapia de la filosofía. Daimon Revista Internacional de Filosofia (36):33-52.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Badia Llach. (2004). Qué es y cómo se mide la calidad de vida relacionada con la salud. Gastroenterología y Hepatología 27:2-6.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Bird, Stephen P., Kyle M. Tarpenning, y Frank E. Marino. (2005). Designing Resistance Training Programmes to Enhance Muscular Fitness: A Review of the Acute Programme Variables. Sports Medicine (Auckland, N.Z.) 35(10):841-51.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lazer, David M. J., Matthew A. Baum, Yochai Benkler, Adam J. Berinsky, Kelly M. Greenhill, Filippo Menczer, Miriam J. Metzger, Brendan Nyhan, Gordon Pennycook, David Rothschild, Michael Schudson, Steven A. Sloman, Cass R. Sunstein, Emily A. Thorson, Duncan J. Watts, y Jonathan L. Zittrain. (2018). The Science of Fake News». Science 359(6380):1094-96.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Scheufele, Dietram A., y Nicole M. Krause. (2019). Science Audiences, Misinformation, and Fake News. Proceedings of the National Academy of Sciences 116(16):7662-69.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Le+penseur.png" length="140177" type="image/png" />
      <pubDate>Thu, 12 Nov 2020 11:36:42 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.notodoesciencia.es/ningun-esceptico-pagaria-por-un-entrenamiento-para-mejorar-la-salud-pero-si-por-uno-para-aumentar-el-rendimiento-fisico</guid>
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      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Soluciona ya lo del entrenamiento terapéutico Pandora, para eso tú lo dejaste escapar.</title>
      <link>https://www.notodoesciencia.es/soluciona-ya-lo-del-entrenamiento-terapeutico-pandora-para-eso-tu-lo-dejaste-escapar</link>
      <description>...</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Soluciona ya lo del entrenamiento terapéutico Pandora, para eso tú lo dejaste escapar.
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Ilustraci%C3%B3n.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;b&gt;&#xD;
        
            Figura 1.
           &#xD;
      &lt;/b&gt;&#xD;
      
           Pandora observando el pajarito que moraba dentro de la caja regalada por Zeus 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El gran Dios del Olimpo, Zeus, enfurecido tras saber del robo acometido por Prometeo, quien afanó el fuego de los Dioses para dárselo a los hombres, hizo llamar a Hefestos, herrero del Olimpo, para que este lo ayudase a consumar su venganza contra Prometeo y los hombres pues, ni el primero debería haber robado el fuego ni los segundos deberían haberlo aceptado. Para su vindicta, Zeus encomendó a Hefestos la creación de la más bella mujer, aquella por la que los hombres no podrían vivir, ni con ella, ni sin ella. Y así, nació Pandora, una mujer con la belleza digna de una Diosa a quien Zeus envió al mundo de los mortales, no sin antes obsequiarle con una cajita cerrada que bajo ningún concepto debía ser abierta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando Pandora arribó al mundo de los hombres conoció a Epimeteo quien, embriagado por la magnificencia de Pandora, olvida que prometió a su hermano Prometeo no aceptar nada de los Dioses, pues estos eran astutos y traicioneros. Epimeteo, ante la suntuosa beldad de Pandora cae preso de amor y acaba aceptándola como compañera y, así también, aceptando al mismo tiempo la caja que la acompañaba, la cual ocultó bajo llave en un lugar seguro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pandora y Epimeteo compartieron largos años de felicidad, hasta que un día, mientras que Epimeteo dormía, Pandora robó la llave del lugar donde la caja se hallaba oculta, pues anhelosa de curiosidad quería ver el contenido de esta. Cuando halló la cajita, Pandora, sin pensarlo dos veces la abrió y, en un abrir y cerrar de ojos todos los males y miserias de la humanidad que se hospedaban dentro de esta fueron liberados al mundo de los hombres. Al percatarse de ello, Pandora trató de cerrarla, pero su esfuerzo fue inane. Finalmente, esta, atemorizada, se asomó a la cajita y vio que en un rincón había un pajarito…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Se acabó. El mal ya estaba hecho. Zeus había cumplido su objetivo: dar dolor a los hombres para vengarse de ellos y de Prometeo. Y entre los dolores escapados de la maldita caja, el más canalla: el arte de sembrar deliberadamente la incertidumbre mediante la inyección de ingentes cantidades de ruido en las personas, todo ello normalmente con el objeto de vender un producto o ganar un favor. Y es que, si la incertidumbre fuese un árbol su fruto no sería otro que la ignorancia. Una fruta que siempre deriva en poder de aquel que la siembra pues, la ignorancia no es solamente lo aún no conocido, sino que es también una estratagema deliberada para hacer que no se conozca.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La creación deliberada de la ignorancia mediante la siembra de incertidumbre es una estrategia para diseminar dudas sobre los hechos observados y sobre el conocimiento científico. De esta forma, la ignorancia frecuentemente es propagada para hacer creer a las personas que existen debates equilibrados, es decir, hacer creer a las personas que siempre existen dos puntos de vistas contrapuestos y que ambos son racionales. Así fue como en el pasado las compañías tabacaleras hacían pensar a las personas que sus productos eran inofensivos, técnica idéntica a la utilizada en la actualidad por los negacionistas del cambio climático. Esta falsa estratagema de hacer creer a las personas que siempre existen dos puntos de vistas contrapuestos y que ambos son legítimos ha permitido a fumadores antiguamente y a negacionistas climáticos hoy en día, alegar que hay dos versiones válidas de cada historia, degenerando todo ello en una especie de escepticismo nihilista donde se proclama aquello de: todo es válido porque nada es cierto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por supuesto, la siembra de ignorancia con el objetivo de obtener imposturas intelectuales lo podemos encontrar en todos los estamentos de la sociedad, no siendo una excepción las ciencias del entrenamiento. Y es que, en esta ciencia hay mucho hortelano de incertidumbre que pretende recoger ignorancia haciendo creer a las personas en varitas mágicas capaces de transformar el plomo en oro y los sapos en príncipes. Estos hechos pueden verse en muchas expresiones de las ciencias del entrenamiento, pero una de las más llamativas es la creación de conceptos lingüísticos prácticamente ininteligibles que no persiguen otra cosa que la manufactura de la ignorancia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y es que, antes de que Pandora abriese la caja, el concepto de entrenamiento era puro e impío pues, se conocía al entrenamiento como aquella actividad que estaba destinada a la mejora del organismo. Todo muy simple. Empero, tras Pandora liberar los males, estos se apoderaron del concepto de entrenamiento y lo transfiguraron mediante aberrantes vejaciones lingüísticas en conceptos incognoscibles tales como: entrenamiento funcional, entrenamiento clínico, entrenamiento metabólico, entrenamiento neuromuscular, entrenamiento salud, entre otros muchos. No obstante, entre todos estos conceptos incognoscibles se encuentra el más oscuro de todos, el denominado como entrenamiento terapéutico, un paraconcepto salido del mismísimo tártaro capaz de contorsionar intrincadamente el lenguaje para embelesar a la mismísima Atenea, Diosa de la sabiduría.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A la vista está que el concepto de entrenamiento terapéutico no deja de ser un juego de palabras que tiene por misión única difundir la incertidumbre mediante cantos de sirena para crear ignorancia entre las personas pues, aunque por fuera goza de la belleza de la mismísima Afrodita, por dentro es tan ponzoñoso como la sangre de una hidra. Veámoslo pues.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Lo primero que debemos saber para comprender si el entrenamiento terapéutico es mejor que el
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “entrenamiento de toda la vida”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            es qué significa el término terapéutico. Según la Organización Mundial de la Salud,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “la actividad terapéutica se refiere a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento satisfactorio de enfermedades físicas y mentales”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . En tanto, podemos decir que el entrenamiento terapéutico es aquel que previene, diagnostica y trata enfermedades mentales o físicas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si analizamos bien la definición anterior, veremos que el innovador y flamante entrenamiento terapéutico no posee ningún objetivo que lo distinga de un
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “entrenamiento de toda la vida”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , pues todos los entrenamientos, se llamen como se llamen, poseen los objetivos anteriores. Veamos un ejemplo:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Escogeremos para ello un
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “entrenamiento de toda la vida”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            que se va a componer de un solo ejercicio: andar (más clásico no lo puede haber). Observemos que este entrenamiento con un solo ejercicio cumple con los objetivos anteriores: 1) realizar 10.000 pasos al día previene enfermedades, por ejemplo, de tipo metabólico. Dígase hipercolesterolemia; 2) el simple hecho de caminar a diferentes porcentajes de frecuencia cardiaca puede identificar ciertas patologías, por ejemplo, metabólicas. Dígase glucogenosis tipo V; 3) el simple hecho de caminar 1 hora al día puede mejorar la sintomatología de enfermedades óseas. Dígase osteoporosis.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Como vemos, puede parecer que andar es un ejercicio terapéutico y, en consecuencia, nuestro entrenamiento planteado también es terapéutico. Sin embargo, no vamos a rizar más el rizo, pues todos los entrenamientos del mundo mundial cumplen con los objetivos anteriores y, por tanto, todos, absolutamente todos, serían
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “terapéuticos”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . En tanto, el término terapéutico no añade información al término entrenamiento, siendo esto un simple adorno
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “marketiniano”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            que atenta con el principio de economía del lenguaje.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Por supuesto, antes de proseguir no nos resistimos a poner otro ejemplo. En esta ocasión vamos a coger otro
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “entrenamiento de toda la vida”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            que se va a componer también de un solo ejercicio para que sea todo muy facilito. En este caso, vamos a elegir pedalear en una bicicleta (otro clásico entre clásicos). Observemos que este entrenamiento compuesto igualmente por un solo ejercicio también cumple con los objetivos terapéuticos anteriormente mencionados: 1) pedalear durante 60 minutos ayuda a prevenir enfermedades como, por ejemplo, trastornos metabólicos. Dígase diabetes tipo II; 2) pedalear en una bicicleta mientras se monitorizan algunas funciones biológicas puede ayudar a identificar perfiles cardiovasculares de riesgo, por ejemplo, patologías cardíacas. Dígase arritmias; 3) el simple hecho de pedalear a una intensidad determinada puede mejorar la sintomatología de, por ejemplo, enfermedades pulmonares. Dígase fibrosis pulmonar idiopática.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como podemos volver a ver, pedalear también parecer ser un entrenamiento terapéutico, ya que cumple con los objetivos anteriores. Sin embargo, nada más lejos de la realidad pues como hemos dicho anteriormente, no existe ningún entrenamiento que no sea terapéutico. Por tanto, podemos concluir que añadir la palabra terapéutico a la palabra entrenamiento lo único que pretende es crear un término prosopopéyico. En estos casos, donde claramente lo que se intenta es construir un término artificioso carente de significado, las personas deben tener claro que el apellidar a los entrenamientos no los hace mejores ni les proporciona poderes mágicos, pues decir terapéutico no hace al entrenamiento más terapéutico. La cosa aquí no se trata de poner nombres al tuntún a diestro y siniestro. La cosa aquí se trata de realizar una buena comprensión de los principios y variables del entrenamiento para adaptar este a cada persona. Es decir, el entrenamiento es beneficioso por el buen uso que se haga de sus principios y variables, no por la sandez que le acompañe en el nombre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/232e3674840843e7872a45c982fef6c9/dms3rep/multi/Figura.PNG" alt=""/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Figura 2.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Variables y principios del entrenamiento (modificado del artículo “Designing Resistance Training Programmes to Enhance Muscular Fitness: A Review of the Acute Programme Variables”).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por supuesto, la adición de este tipo de adjetivos al sustantivo entrenamiento no solo persigue un claro afán recaudatorio por parte de algunos pseudoprofesionales o pseudocolectivos que quieren hacer ver lo verde violeta, sino que también aumenta la complejidad de la ciencia. Así, la utilización de este tipo de constructos fantasiosos hace que las búsquedas de información cada vez se vuelvan más y más complejas. Antiguamente, si se quería hallar algún material sobre entrenamiento solo había que añadir la palabra entrenamiento más aquello con lo que se quisiera relacionar, por ejemplo, entrenamiento y diabetes. Sin embargo, actualmente para realizar una búsqueda, no solo tienes que poner la palabra entrenamiento más aquello que desees buscar, sino que también debes rastrear todos los términos absurdos que se han creado a partir de la palabra entrenamiento, por ejemplo: entrenamiento terapéutico y diabetes, entrenamiento clínico y diabetes, entrenamiento funcional y diabetes, entrenamiento neuromuscular y diabetes, entrenamiento metabólico y diabetes, entrenamiento salud y diabetes, etc. En definitiva, la creación de estos términos absurdos no solo persigue la búsqueda incansable de la ignorancia de las personas con el objetivo de aumentar lo recaudado vendiendo entrenamientos milagrosos, sino que también complican la búsqueda de información.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Todo en todo, le aconsejamos que no se deje de engañar por este tipo de artificios aparentemente científicos que no aportan nada. Destacamos en este punto a Nassim Nicholas Taleb quien expresa lo siguiente:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “si quieres vender algo es mejor que lo expreses de una forma compleja, con teorías y teoremas enrevesados, ecuaciones complejas, vocabulario abstracto y demás pues, aunque carezcan de sentido, las personas quedarán mucho más impresionadas. Por desgracia tendemos a dejarnos llevar por lo que no comprendemos”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Finalmente, y a pesar de todo lo narrado, tenemos la esperanza de que el concepto de entrenamiento poco a poco vuelva a ser lo que era pues, aunque Pandora dejo escapar a todos los males que había dentro de la cajita, agazapado en una esquinita quedó con nosotros un pequeño pajarito. Ese pajarito era la esperanza, de ahí que esta sea lo último que se pierde.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este artículo fue publicado en la Revista Naukas el 21 de junio de 2020:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://naukas.com/2020/06/21/soluciona-ya-lo-del-entrenamiento-terapeutico-pandora-para-eso-tu-lo-dejaste-escapar/" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://naukas.com/2020/06/21/soluciona-ya-lo-del-entrenamiento-terapeutico-pandora-para-eso-tu-lo-dejaste-escapar/
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este artículo ha sido redactado por
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Miguel Ángel Puch Garduño
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y Máster en Rendimiento Físico y Deportivo por la Facultad del Deporte en la Universidad Pablo de Olavide. Actualmente, ejerce como Colaborador-Honorario en el Departamento de Gimnasia Acrobática en la Universidad Pablo de Olavide y es coautor, junto a
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           María José López Barrio
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , del Proyecto Educativo denominado “No Todo es Ciencia”, destinado a la divulgación científica en Ciencias de la Salud.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Referencias bibliográficas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Bird, S. P., Tarpenning, K. M., &amp;amp; Marino, F. E. (2005). Designing resistance training programmes to enhance muscular fitness: a review of the acute programme variables. Sports Medicine (Auckland, N.Z.), 35(10), 841-851. https://doi.org/10.2165/00007256-200535100-00002 (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16180944/)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dowman, L. M., McDonald, C. F., Hill, C. J., Lee, A. L., Barker, K., Boote, C., Glaspole, I., Goh, N. S. L., Southcott, A. M., Burge, A. T., Gillies, R., Martin, A., &amp;amp; Holland, A. E. (2017). The evidence of benefits of exercise training in interstitial lung disease: a randomised controlled trial. Thorax, 72(7), 610-619. https://doi.org/10.1136/thoraxjnl-2016-208638 (https://thorax.bmj.com/content/72/7/610.long)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Kelly, P., Kahlmeier, S., Götschi, T., Orsini, N., Richards, J., Roberts, N., Scarborough, P., &amp;amp; Foster, C. (2014). Systematic review and meta-analysis of reduction in all-cause mortality from walking and cycling and shape of dose response relationship. The International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity, 11. https://doi.org/10.1186/s12966-014-0132-x (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25344355/)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           World Health Organization | Medicina tradicional: definiciones. (s. f.). World Health Organization. Recuperado 18 de junio de 2020, de https://www.who.int/topics/traditional_medicine/definitions/es/
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           World Health Organization | Recomendaciones mundiales sobre actividad física para la salud. (s. f.). Recuperado 18 de junio de 2020, de https://www.who.int/dietphysicalactivity/publications/9789241599979/es/
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
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          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
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           Tudor-Locke, C., Craig, C. L., Brown, W. J., Clemes, S. A., De Cocker, K., Giles-Corti, B., Hatano, Y., Inoue, S., Matsudo, S. M., Mutrie, N., Oppert, J.-M., Rowe, D. A., Schmidt, M. D., Schofield, G. M., Spence, J. C., Teixeira, P. J., Tully, M. A., &amp;amp; Blair, S. N. (2011). How many steps/day are enough? for adults. The International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity, 8, 79. https://doi.org/10.1186/1479-5868-8-79 (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3197470/)
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    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
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      <pubDate>Sun, 21 Jun 2020 09:02:35 GMT</pubDate>
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